¡Como nunca! Rania de Jordania rompe el ayuno diario por el Ramadán compartiendo una distendida cena con otras mujeres entre gestos de complicidad.


La reina Rania de Jordania ha regresado al trabajo con una cara muy distinta a la habitual. Y no en el sentido estético, sino más bien emocional. Y es que se reunió con un grupo de mujeres en la localidad de Irbid para celebrar el «iftar», la comida comunitaria nocturna con la que se rompe el ayuno diario durante el mes islámico del Ramadán. Allí la recibieron con los brazos abiertos, a lo que ella correspondió con gestos que no solemos ver en público.

Queen Rania.

Pocas veces hemos podido ver a la soberana de una manera tan distendida, sonriente y, sobre todo, muy cercana. Las mujeres con las que iba compartir la comida no dudaron en abrazarla por la cintura y comentar cosas, mientras posaban todas juntas en señal de hermandad.

Más tarde, sentadas a la mesa, Rania y el resto de comensales disfrutaron de una agradable charla en la que no faltaron anécdotas y risas. La esposa del rey Abdullah parecía encantada con salirse un poco del molde del protocolo más estricto.

Queen Rania.

Rania de Jordania al fin podía respirar tranquila después de unas semanas muy preocupada por la salud de su esposo. El rey Abdullah tuvo que ser operado el pasado 15 de abril de una hernia discal en la espalda, intervención que se realizó en Frankfurt (Alemania). Entonces la reina compartió una foto abrazándole para decir que todo había salido bien. Lo calificaba como «la persona más querida de mi corazón» y agradecía los mensajes de apoyo. Ella estuvo a su lado en todo momento.

Unos días después, el matrimonio regresó a Jordania, donde fueron recibidos a pie de escalerilla del avión por dos de sus cuatro hijos: el príncipe heredero Hussein, que actuó como regente durante su ausencia; y el menor, el príncipe Hashem. Los besos y abrazos daban buena idea de la alegría por tenerle de vuelta.

Queen Rania.

Rania, de 51 años, ha dado un notable cambio a su imagen pública durante los últimos años. Ya no es solo aquella bella soberana vestida de carísimas firmas internacionales. Ahora, cada vez más, luce en sus compromisos oficiales el tradicional caftán. Eso sí, siempre perfectamente escogido y con un giro a la moda.

En esta ocasión, el modelo tenía una base negra con coloridos bordados en azul, amarillo, rojo… El pelo recogido en un moño con algunos mechones sueltos nos devolvían a una Rania magnífica.

Queen Rania.

Esta aparición rodeada de mujeres árabes, un colectivo al que trata de impulsar a través de distintas iniciativas sociales y económicas, es el mejor ejemplo de que su labor está dando sus frutos. Parece que todas la adoran y han olvidado las críticas del pasado. De lo que podemos concluir que, definitivamente, Rania de Jordania esta vez sí que tenía ‘otra cara’.