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Ana María de Grecia, la viuda de Constantino de Grecia, muy emocionada en el último adiós a su marido

Este lunes se ha celebrado el funeral de Constantito de Grecia en Atenas y su viuda, Ana María de Grecia, no podía reprimir la emoción.

Ana María de Grecia ha sido la última en llegar a la la Catedral de la Anunciación de Santa María, más conocida como la Catedral Metropolitana, en Atenas, Grecia para asistir al funeral de Constantino de Grecia, su marido. Lo ha hecho acompañada de su nuera, Marie-Chantal. No ha dudado en saludar a todos los presentes en el exterior de la Catedral mientras sonreía tímidamente y con la mano en el pecho, un gesto que ha hecho para agradecer el cariño y las muestras afecto. De hecho, no ha podido evitar emocionarse y ha hecho grandes esfuerzos por no llorar en público. Están siendo unos momentos delicados para ella, ya que tiene que dar el último adiós a su marido.

Después de hacer el paseo hasta las escaleras de la Catedral Matropolitana, Ana María de Grecia se ha encontrado con su hijo, Pablo de Grecia, que se encontraba en la entrada. En este lugar ha recibido a todos los asistentes al funeral de su padre. Ha podido tener un ratito para saludar a los Reyes de España, Felipe y Letizia, así como a los Reyes eméritos, que iban acompañados de parte de la Familia Real española, y al resto de 'royals' que han acudido.

Su rostro mostraba la tristeza que siente en estos momentos

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La última persona a la que ha dado la bienvenida a su madre, que no podía evitar mostrar su tristeza. Ha tenido que dar el último adiós al gran amor de su vida, que fallecía el pasado martes a los 82 años tras varios días ingresado en el centro médico Hygeia en Atenas. El hecho de ver a tanta gente mostrándole su cariño a ella y a su familia ha hecho que se emocione aún más. Antes de entrar en la Iglesia volvía a mirar para el exterior de la Catedral y volvía a agradecer tanto apoyo en estos momentos tan delicados.

Ha saludo a su hijo Pablo antes de entrar en la catedral

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Una vez en el interior de la Catedral, Ana María de Grecia ha recorrido el pasillo de la iglesia junto a su hijo. En todo momento no le ha quitado la mirada al féretro en el que descansan los restos mortales de su marido. Ha saludado con la cabeza a varias personalidades. Ha agachado la cabeza y ha besado una imagen que había a los pies del féretro. Acto seguido se ha sentado en su sitio y ha empezado la misa.

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