Venida desde oriente, la kombucha causa sensación entre los buscadores de alimentos saludables. Ahora Paz Padilla se ha unido a la tendencia de tomar una bebida que tiene más beneficios de los que parece.


Ha venido de occidente y parece que para quedarse. Hasta hace poco no sabíamos nada de la kombucha pero ahora es fácil encontrarla en grandes superficies y tiendas especializadas. Infinidad de ‘influencers’ han confesado tomarla y ahora es Paz Padilla la que ha confesado que la toma.

En su caso lo hace con una bebida con sabores y que toma como si fuera un té frío. Es una de las formas de ingerir una bebida ancestral que los chinos llevan consumiendo desde hace siglos y a la que se le atribuyen diversas bondades.

La Kombucha y su camino desde Oriente

Para quien aún no haya escuchado hablar de esta bebida, se trata de un té que ha fermentado con la ayuda de una serie de agentes que se denominan Scoby por las siglas en inglés de Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast (Colonia simbiótica de bacterias  y levaduras).

Esto quieres decir que ambas, las bacterias y las levaduras trabajan en la misma dirección y se ayudan unas a otras para lograr el resultado esperado, esto es, la fermentación.

Cuando se habla del hongo del té o de la inmortalidad se refiere en realidad a esa colonia de bacterias encargada de la fermentación de este té, que es bastante popular en Asia desde hace mucho y que ha aterrizado en Occidente y causado furor entre los amantes de la vida sana.

Los efectos de la Kombucha

Dada la fama que precede a esta bebida, no es de extrañar que más de uno la haya acogido con los brazos abiertos. Se dice que ayuda a controlar el peso, que es antioxidante e incluso que refuerza el sistema inmunitario, pero no se han hecho estudios que corroboren esas bonanzas.

Lo que sí parece probado es que su principal efecto es cierto: es buena para la flora intestinal porque aporta probióticos muy beneficiosos para nuestra salud gástrica y también algunas vitaminas.

Así pues, solo hay que tener en cuenta que en esa fermentación -un proceso por el que también pasan la cerveza y el vino, aunque con diferentes agentes involucrados- se produce el desarrollo de todos esos beneficios, pero también alcohol. La cantidad es ínfima (0,5% ) y por ello no se considera una bebida alcohólica, pero es interesante tener esto en cuenta para embarazadas y personas con dolencias hepáticas.

También hay que tener en cuenta sus propiedades excitantes -del mismo nivel que las del café o el té- por lo que hay momentos en los que quizá sea mejor evitarla en nuestro día a día.

Y otro apunte: aunque hay quien apuesta por la elaboración casera, probablemente para conocer más de cerca lo que es y no correr riesgo, es mejor decantarse por opciones industriales, los fabricantes controlan todo el proceso, con sus cantidades y sus temperaturas y eso hace de ellos la opción más segura para nuestra salud.