Cosmética salvavida

Termales, micelares, celulares,… el elemento vital para la vida es también el ingrediente más cotizado en la cosmetología más bio y vanguardista. La tendencia se llama Watery y supone elevar el agua, como textura y principio activo, al trono de la cosmética.

En cada una de sus versiones, sus usos se multiplican y diferencian. Así, las aguas termales, son aquellas que por su naturaleza contienen propiedades mineromedicinales, normalmente provenientes de manantiales o balnearios cuyas cualidades para la salud y belleza de la piel están reconocidas por las autoridades sanitarias.

3El comodín del verano 

Libres de químicos de síntesis, son el comodín del verano: refrescan, ayudan a mantener el pH equilibrado, calman las rojeces y picores e, incluso, ayudan a fijar la base de maquillaje. Fáciles de usar, solo hay que rociarlas, esperar unos segundos (entre 10 y 15) y retirar los restos de humedad con un pañuelo de papel. Son perfectas para evitar la sequedad y deshidratación del cutis en los viajes en avión o para calmar la dermis después de una jornada al sol, aplicándola antes de utilizar el aftersun.

2Para emergencias

Las aguas micelares se se han convertido en las estrellas del desmaquillaje de emergencia. Formuladas a base de micelas, microesferas que actúan sobre el cutis como pequeños imanes que atrapan las partículas grasas, son un gran recurso para las pieles más jóvenes o para usarlas de forma esporádica cuando el tiempo apremia. Sin embargo, su uso continuo sobre las pieles más maduras o tendentes al acné, no está muy recomendado, ya que no limpian en profundidad los poros. En estos casos, lo ideal es la higiene tradicional: leche limpiadora, seguida de un tónico adecuado a cada tipo de piel.

Además, como desmaquillantes, tienen el inconveniente de que no arrastran bien los productos resistentes al agua, y en concreto, las máscaras de pestañas.

1¿Y las aguas celulares? 

Bautizadas como “aguas gemelas de las células de la piel”, su gran virtud es que son exactamente iguales que el agua de las células dérmicas y epidérmicas, de ahí su nombre. Formuladas sin perfumes ni conservantes, son una auténtica bomba de energía que aportan frescura, suavidad y vitalidad al optimizar las funciones vitales de las células de la piel. ¿Cómo se usan? Se pueden aplicar en cualquier momento del día, rociándolas sobre el rostro –como sus primas hermanas las aguas termales- para refrescar mientras se toma el sol, en un viaje largo, para prevenir el choque térmico (al entrar en un espacio donde el aire acondicionado esté fuerte), como tónico después de la loción limpiadora, para calmar pequeñas irritaciones….Este verano, no olvides incluir en tu botiquín Beauty un cosmético Watery, si tienes dudas de cuál es el que más le conviene a tu piel, pregunta a tu esteticista.