Seguimos en Senegal. Segunda jornada del viaje de cooperación de la Reina. Hago esta introducción porque es fundamental para entender el estilismo que viene a continuación…

Sí, es Letizia. Para aquellos que no la reconozcáis. Es Letizia recurriendo a una sobriedad extrema que solo puede estar motivada por el lugar y el contenido de su presencia en estas tierras. En concreto se ha trasladado a la ciudad de Ziguinchor, en la región de Casamance, donde ha acudido a informarse sobre la importantísima labor de los cooperantes y el personal sanitario para tratar de erradicar la lacra de la ablación femenina. 

Es un asunto muy delicado para el que, desde luego, Letizia no podía presentarse en plan glamouroso. Ni siquiera chic. ¿Os imagináis? El mundo se le hubiera echado encima. Otra cosa es que pueda haberse pasado en su preocupación por no pasarse

El caso. Ya lo veis: blusa de seda en tono gris verdoso con bolsillos parche y de manga larga, abotonada casi hasta el cuello, combinada con un pantalón blanco tobillero un poco holgado, de Massimo Dutti. A los pies, unos zapatos de cordones con tacón medio.

Los zapagtos de tipo Oxford, de cerca. Los tiene desde hace cuatro años, pero se los ha puesto escasas veces en público.

Letizia no ha querido ir más allá de un milímetro de esta ultradiscreción. Y por ello se ha peinado con una coleta baja con raya al lado, un maquillaje muy suave y, en cuanto a joyas, solo atisbamos un leve destello con unos minúsculos brillantitos en sus orejas.

La coleta se recogía con un mechón de su pelo.

Después de visitar la Universidad de Ziguinchor, la Reina conocerá la granja agroecológica familiar «Naatangué», ubicada en la comuna de Oussouye. Es decir, que hoy toca mucho trabajo sobre el terreno. Es lógico que quisiera estar cómoda para movilizarse por territorios que a veces no son fáciles.

Visitando la granja.

Ya discutiremos nosotros si el cómo ha decidido abordarlo en términos de moda nos convence o no. Va correcta, sencilla y práctica. No sé si podemos pedirle más. Su misión ahí en concreto no era vender moda, aunque por su cargo siempre acabe haciéndolo. En fin, sé que es un tema recurrente al que seguiremos dándole vueltas… 

El caso es que… ¿Es esta nuestra Letizia? Evidentemente no. Ni siquiera es esa Letizia de cuando va con modelos menos llamativos, de perfil bajo u oficinista. Creo que ha avanzado un paso más, que se ha forzado a sí misma y ha entrado en el terreno de lo rancio. Pero, PERO, moralmente no se le puede reprochar nada. Ahí está a lo que está. ¿O no?

Flores para la Reina en su segundo día en Senegal.
Letizia, posando con una familia en la granja. Fotos: Gtres y Casa de S.M el Rey.