SEMANA ha asistido a la rueda de prensa del jugador con motivo de su primera película documental y nos ha hablado sobre su vida familiar.


Con motivo del próximo estreno de Fernando Torres: El Último Símbolo, hoy ha tenido lugar, desde el estadio Wanda Metropolitano de Madrid, una rueda de prensa virtual en la que Fernando Torres ha compartido con SEMANA su experiencia en la producción de la película documental que recorre su vida y trayectoria profesional. Un encuentro en el que el futbolista no tuvo ningún problema a la hora de abordar su faceta más íntima y personal.

Debido a los nuevos tiempos que corren, Fernando Torres ha aprovechado la tecnología para ofrecer una rueda de prensa ante todos los medios y responder a todas nuestras preguntas, de cara al inminente estreno de su documental. Al igual que otros jugadores como Sergio Ramos, el madrileño ha decidido contar su vida y llevar a la pantalla chica, muchas anécdotas inéditas de su trayectoria y su faceta más personal.

El motivo por el cuál ha decido grabar una película documental

El deportista ha querido dar a conocer el motivo del porqué de su decisión de transmitir su vida a todos sus seguidores, y lo ha hecho desde el nuevo estadio del Atlético de Madrid, una casa de la que guarda muy buenos recuerdos. Como él mismo nos ha contado, todo surgió a raíz de su retirada de los terrenos de juego. «Esta idea nació antes de mi retirada, cuando aún no la habíamos anunciado», nos comenta Torres. «Vi la oportunidad de poder contar mi historia. Mi historia completa. Lo que he vivido desde el primer hasta el último día, cuando aún no se había producido esa última semana en mi vida como jugador profesional. En esta película documental están todos los porqués de las decisiones que he ido tomando a lo largo de mi vida».

Quiso proteger a su familia de la fama mediática

Fernando nos ha hablado abiertamente de cómo ha vivido su familia el querer convertirse en una estrella del fútbol. «Me he perdido muchos cumpleaños de mis amigos, comuniones, bodas, findes de semana, veranos completos… porque tenía un sueño: jugar al fútbol. Y estoy encantado de eso, porque cuando no hacía esas cosas, ya estaba jugando al fútbol. En ese sacrificio me acompañó mi familia, que fueron los que estaban conmigo».

«La verdad es que cuando estaba en activo, separaba mucho lo que era mi profesión de la vida familiar. Siempre hemos marcado e incluso puesto un muro. En casa era «papá» y cuando salía era «jugador de fútbol». Una lucha por salvaguardar la privacidad de sus hijos que lo llevó a trasladarse a vivir durante un largo periodo de tiempo a Japón. «Quería algo totalmente diferente y que nos sirviera como familia a nivel personal. Todo se resumía con la oportunidad de ir a Japón y fue una experiencia personal increíblemente enriquecedora. Fue un año fantástico, por la privacidad que tenía allí. El respeto de la gente, el poder ir a comer a un centro comercial, el poder pasear por las calles… Cosas que aquí son impensables de hacer».

Una etapa feliz en el terreno familiar, pero no tanto en el terreno profesional. «Era un fútbol para el que yo no estaba preparado. Buscaba evitar la competición y fue lo que pudo conmigo. Si no es para competir, la cosa no tenía sentido. Por eso solo estuve solo un año. Sin embargo, a nivel personal fue fantástico».