La viuda de Jaime Ostos, Mari Ángeles Grajal, se ha mostrado muy afectada en el funeral celebrado en la localidad natal del torero.


Dos semanas después de su muerte, la familia de Jaime Ostos se ha reunido en Écija, la localidad sevillana que vio nacer al torero, para darle el último adiós. Su viuda, Mari Ángeles Grajal, no ha podido evitar mostrarse muy emocionada en todo momento. La doctora ha llegado a la parroquia de Santiago ‘el Mayor’ ocultando su mirada detrás de una gafas de sol y portando un capote del diestro. Ha permanecida arropada por su hijo Jacobo para quien también ha sido una jornada repleta de sentimientos.

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A las 12.30 horas ha tenido lugar un funeral en memoria de Jaime Ostos al que no han faltado sus hijas Gisela y Gabriela. La familia, nuevamente, ha realizado un acto de unión y se ha dejado ver muy afectada por la triste pérdida. Será en su ciudad natal donde reposen sus cenizas a los pies de un monumento en su memoria. A la espera de que la escultura se realice, los restos del torero se han depositado en un columbario para su guarda y custodia en el altar mayor de la citada iglesia.

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El torero, que murió a los 90 años víctima de un infarto cuando se encontraba de viaje en Colombia, ha recibido distintos homenajes estos últimos días. Este pasado viernes la familia se reunía para que el torero realizase una última vuelta al rueda en la Real Maestranza de Sevilla. Un paseíllo en el que su mujer estuvo arropada por amigos y seguidores del diestro.

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El pasado jueves se celebró un primer funeral en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid al que acudieron muchos rostros conocidos. José Ortega Cano, Ana María Aldón, Norma Duval, Nieves Herrero, Luis Miguel Rodríguez y Carmen Lomana, entre otros, quisieron despedirse de una de las grandes figuras del mundo taurino que triunfó en los ruedos durante las décadas de los 60 y 70.

Las palabras de su viuda

Nuevamente en este último adiós, Mari Ángeles Grajal se ha dejado ver desolada. Ella misma explicó así el duro golpe que le había asestado la vida con la muerte de su marido. «No tengo palabras. Estoy destrozada. Era mi vida. Es el viaje más duro de mi vida», afirmó antes de regresar a nuestro país con las cenizas del diestro. También aseguró que habían vivido unas fiestas navideñas muy especiales en Cartagena, invitados por su círculo más íntimo de amigos.

Por su parte, su hijo Jacobo reconoció después de enterarse de la triste noticia que había estado tentado a acompañar a sus padres en este viaje. Aunque finalmente declinó la invitación porque tenía que cumplir con distintos compromisos profesionales. «Me voy a arrepentir toda mi vida», aseguró entre lágrimas pocas horas después de que conociéramos que Jaime Ostos había fallecido.