Máxima de Holanda ha hecho un auténtico despliegue en Atenas, ciudad griega a la que adora y en la que ella y su marido Guillermo ya han tenido su cena de gala. El enclave de la misma no podía ser mejor y es que ha tenido lugar en el palacio presidencial, donde ha lucido un vestido de una conocida firma del país llamada Costarellos, el cual por cierto tiene un precio de 2.235 euros y está confeccionado en terciopelo y guipur, todo un acierto, según los expertos en la materia. Aunque donde ha sacado la artillería pesada es en las joyas, pues Máxima de Holanda ha lucido la tiara Mellerio, que tiene 385 piedras entre las que destacan los diamantes y los rubíes. A juego lleva un brazalete, los pendientes, el anillo y un broche en su vestido, lo que deja ver que el joyero real ha estado muy presente en su cita a Grecia.

La cita que ha comenzado con un besamanos y ha continuado con un banquete muy suculento ha servido también para que Máxima de Holanda volviera a derrochar elegancia una vez más. Lo ha logrado gracias a su vestido y a los complementos escogidos, que destacan por su tiara, la cual se denomina «Tiara Blanca». En su día se expidió una factura de 160.000 florines por ella, una auténtica fortuna para la época en la que se encargó. Como curiosidad cabe señalar que el diseñador confeccionó un modelo en plata para hacer todas las pruebas sobre la reina y que dio un giro a la muerte de Guillermo III, quien la adquirió. En señal de respeto cambió los rubíes por brillantes, lo que dio un giro a esta pieza que llama la atención allá donde va. A continuación te mostramos fotografías de esta cena que no ha dejado indiferente a nadie: