El discurso del Rey Felipe en la Pascua Militar

El monarca se ha referido al conjunto de la Nación y a la enseña nacional: "Una bandera de todos” signo de “soberanía e independencia”.

Esta domingo, los reyes Felipe y Letizia daban por inaugurada la agenda política del año nuevo con la celebración de la tradicional Pascua Militar. Los monarcas han estado acompañados por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Además, el solemne acto ha contado con una importante representación de la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas.

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Tras el tradicional saludo a la bandera y la revista de tropas, los invitados pasaban al interior del Palacio Real donde tenía lugar un besamanos. Poco después, Felipe VI ofrecía unas palabras a todos los asistentes. A continuación, el primer discurso del monarca en este 2019. 

“Queridos compañeros,

Permitidme comenzar estas palabras expresando mi profunda admiración a la Institución Militar y mi sincero afecto a todos sus miembros. Os agradezco –y me enorgullece siempre– vuestra constante y generosa entrega al servicio de los españoles. Y, junto a la Reina, os felicito y hago llegar a todos y a vuestras familias nuestros mejores deseos para este nuevo año 2019.

Muchas gracias, Señora Ministra, por el balance y síntesis que ha presentado en esta Pascua Militar sobre las actuaciones desarrolladas por el Ministerio, especialmente en el pasado año 2018 y el avance de las previsiones para el futuro. Gracias también por sus palabras de afecto.

A lo largo del pasado año celebramos el 175 aniversario de la extensión a todos los cuerpos del Ejército, durante el reinado de Isabel II, del uso de nuestra enseña nacional, establecida para la Armada por el Rey Carlos III desde 1785, ratificándola así definitivamente como bandera de España.

Una bandera, regulada en el Art.4 de la Constitución, que simboliza al conjunto de nuestra Nación y que es signo de su soberanía e independencia, de su unidad e integridad.

Una bandera de todos, cuyo escudo es reflejo de nuestra historia y diversidad, y que representa también nuestra confianza en el futuro, nuestro deseo de seguir construyendo una sociedad libre y democrática, de acuerdo con los principios recogidos en nuestra Constitución, aprobada por los españoles en 1978.

Sin lugar a dudas, estos 40 años de democracia no podrían entenderse plenamente sin reconocer la profunda identificación con la Constitución que han demostrado los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Servicios de Inteligencia; una realidad de suma importancia para la propia modernización de la Institución Militar y su adecuación a los estándares europeos y de la OTAN. El compromiso de todos ellos con los valores democráticos ha sido indispensable, junto al de las demás instituciones del Estado, para la consecución y el mantenimiento de la estabilidad y la seguridad de España.

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Con motivo del reciente aniversario de la Constitución, y en el marco de esta tradicional celebración de la Pascua Militar, quiero agradecer y felicitar a todos los profesionales de la milicia que, a lo largo de estas décadas, han dirigido y protagonizado esa profunda transformación de las Fuerzas Armadas.

Se inspiraron en las nuevas Reales Ordenanzas de 1978 para asumir nuevos retos, como algunos de los que destaqué el año pasado: un nuevo concepto de la defensa nacional, la incorporación de España a la estructura militar de organismos internacionales, la plena profesionalización de los Ejércitos o la participación en misiones de mantenimiento de la paz y de ayuda humanitaria en el exterior.

Las Ordenanzas, que nacieron con la vocación de acomodarse a la Constitución y al marco democrático del Estado de Derecho, son también el código que recoge los principios y valores que se convierten en norma de vida para los militares. Entre ellos, el respeto a los derechos humanos y a la dignidad de las personas −especialmente las más débiles− la igualdad, la justicia, la integridad personal y profesional. Y la disciplina, ejercida y asumida con responsabilidad, como expresión colectiva e individual de actuación.

Y hoy quiero reconocerles esa conducta ejemplar, basada en la Constitución y en las Reales Ordenanzas y, especialmente, que siempre hayan cumplido su deber con honor, lealtad y abnegación en defensa de la seguridad y libertad de todos los españoles y de sus instituciones democráticas.

Un empeño que no ha sido fácil. El terrorismo causó numerosas víctimas y un gran sufrimiento; muchas de ellas fueron precisamente miembros de los Ejércitos y de la Guardia Civil. Pero a los españoles nunca nos venció el desánimo y pudimos derrotarlo con el apoyo de la sociedad y la legitimidad y firmeza de nuestro Estado de Derecho.

Al recordar a todas las víctimas del terrorismo, quiero también dedicar un recuerdo emocionado a todos los hombres y mujeres que dieron su vida en acto de servicio, dentro y fuera de nuestra Patria; y asegurar a sus seres queridos que su sacrificio y su admirable ejemplo no han sido en vano. Serán siempre un estímulo para nosotros y su recuerdo estará siempre en el corazón de los españoles.

Queridos compañeros,

También el año pasado, la Reina y yo tuvimos la satisfacción de presidir la conmemoración del V Centenario de la firma de las Capitulaciones de Valladolid entre Carlos I y Fernando de Magallanes. En ellas se estableció el marco jurídico de la expedición española que culminó la primera circunnavegación de nuestro planeta.

Cuando hoy nos encontramos inmersos en un creciente proceso de globalización, debemos llamar la atención sobre la importancia de la gesta de aquellos hombres que, al servicio de la Corona de España y a bordo de cinco navíos al mando del portugués Magallanes, iniciaron una expedición que lograría la conexión global entre personas de diferentes continentes y distintas civilizaciones.

Aquella hazaña sin precedentes, finalizada por Juan Sebastián Elcano al mando de la nao Victoria tras superar enormes adversidades, cambió la visión que se tenía del planeta y constituyó el primer gran hito de la globalización, legado del que, como españoles, podemos sentirnos muy orgullosos.

Si bien, hoy en día, los riesgos y desafíos que afrontan nuestros militares en las numerosas misiones en el exterior, son muy distintos a aquellos que superaron nuestros marinos en el siglo XVI, es innegable que les une la misma entrega, compromiso y vocación de servicio.

Actualmente, desplegados en 16 misiones diferentes, en apoyo de lo acordado por las Naciones Unidas o trabajando junto a países aliados y amigos, demuestran con su excelente y constante trabajo ese firme compromiso de España con la defensa de la paz y la seguridad internacional. Y lo hacen combinando su demostrada eficacia con humanidad, comprensión y cercanía, ganándose así gran respeto, gratitud y prestigio allá donde realicen sus misiones.

Han transcurrido treinta años desde nuestra primera participación en una operación de paz, la Misión de Verificación de Naciones Unidas en Angola hasta la actualidad, en la que nuestros hombres y mujeres se encuentran en cuatro continentes, contribuyendo con su esfuerzo a nuestro papel como Nación con vocación internacional, dispuesta a asumir sus responsabilidades en la defensa y seguridad común.

Hemos comenzado el undécimo año de nuestra participación ininterrumpida en la Operación Atalanta de la UE, proporcionando escolta a los buques del Programa Mundial de Alimentos y a los barcos de la misión de la ONU para Somalia. Así hemos contribuido a mantener la seguridad del tráfico marítimo vulnerable en esas aguas del Océano Índico.

Esta protección contra la piratería ha tenido desde su inicio la implicación permanente de nuestras Fuerzas Armadas. Y una prueba más de nuestro compromiso con nuestros socios europeos es el haber asumido la responsabilidad del mando de la Operación que, a partir del próximo 29 de marzo, se conducirá de forma permanente desde el nuevo Cuartel General en la Base Naval de Rota.

Y me gustaría simbolizar en quienes hoy están operando por las costas de Somalia y el Golfo de Adén nuestro más sincero agradecimiento a todos los hombres y mujeres que, durante estos años, han cumplido brillantemente su misión en las más diversas zonas de operaciones. Deben saber que estamos orgullosos de ellos, como igualmente agradecidos a sus familias que sufren su ausencia y les apoyan incondicionalmente.

Queridos compañeros,
Como he mencionado en otras ocasiones, la Seguridad y la Defensa comprometen a toda la sociedad española y a sus instituciones, pues son un pilar básico para su progreso y bienestar. Por ello, la adecuada capacidad de las Fuerzas Armadas asegura la disuasión frente a los riesgos y amenazas en nuestro entorno, al tiempo que contribuye a la estabilidad, a través de los organismos y alianzas internacionales de los que España forma parte.

En este sentido, como tuve ocasión de señalar en mi reciente visita a la sede de la Alianza Atlántica, es fundamental seguir avanzando junto a nuestros socios europeos en el fortalecimiento de una arquitectura europea de la Defensa, con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones de crisis; y todo ello desde una clara vocación transatlántica y complementaria con la Alianza.

Por otra parte, no quiero dejar de recordar que se acaban de cumplir 30 años de la incorporación de la mujer a la profesión militar, que se puede considerar uno de los hitos más significativos y necesarios en su proceso de modernización.  Y hoy podemos afirmar que ya se ha logrado su integración total, con la posibilidad de ingresar en todos los cuerpos y escalas y de ocupar cualquier destino. Un paso trascendental en el objetivo de garantizar la igualdad de oportunidades para desarrollar la vocación de servicio a España.

En el ejercicio de esa vocación nunca debemos olvidar que las personas son lo más valioso, el activo más importante con el que cuentan nuestras Fuerzas Armadas y Guardia Civil. Por ello, os animo a seguir progresando en su formación y desarrollo profesional. Los avances alcanzados en estos últimos años en las áreas de enseñanza, gestión, equiparación profesional y motivación permiten aprovechar más eficientemente nuestras capacidades y, al mismo tiempo, sirven de apoyo para impulsar la integración y las políticas sociales en el seno de la Institución Militar.

Deseo trasladaros a todos, queridos compañeros, mi reconocimiento por vuestra eficaz y constante labor de servicio y animaros a continuar cumpliendo con vuestra misión con el mismo entusiasmo de siempre y con los valores que os caracterizan, conocedores de que contáis con el apoyo permanente de la Corona y el aprecio de todos los españoles, que tanto os valoran y agradecen vuestra entrega por todos ellos. Y os reitero, junto a la Reina, nuestra más afectuosa felicitación en esta Pascua Militar.

Y, para terminar, apoyados en los valores que emanan de nuestra Constitución, con el espíritu de compromiso y servicio permanente que nos une a nuestra Patria, os pido que, con ilusión y determinación, gritéis conmigo:

¡VIVA ESPAÑA!