Desde hace semanas el mundo vive alerta y preocupado por la propagación del coronavirus, cuyo origen en China ya se ha extendido por varios países (si bien de forma más puntual). La situación ya está afectando a sectores como el turismo y la organización de eventos internacionales (el Mobile de Barcelona, sin ir más lejos). Ahora también ha llegado al mundo de la realeza.

El Emperador Naruhito de Japón cumplirá 60 años el próximo domingo 23 de febrero. Por tal motivo, el primero desde su Entronización, el pasado octubre, el país del Sol Naciente había preparado una serie de celebraciones especiales, pero el riesgo de epidemia del coronavirus ha hecho que se cancelen todos los actos previstos.

Entre ellos la visita del público al Palacio Imperial para felicitar al monarca, que incluía la aparición de Naruhito por la mañana para corresponder a su pueblo y la firma en el Libro de Visitantes de la tarde. Así ha informado la Casa Imperial a través de un comunicado oficial.

El país asiático es uno de los más afectados fuera de China por el coronavirus. Cuenta con cerca de 60 diagnosticados y una anciana fallecida por el mismo. Por otro lado, a bordo del crucero Diamond Princess, que ha atracado en el puerto de Yokohama y se encuentra aislado en situación de cuarentena, hay cientos de contagiados y ya han muerto dos personas. Las autoridades sanitarias están aumentando las medidas para contener la infección, y eso pasa por evitar las grandes concentraciones de gente si no es necesario.

Naruhito de Japón hace exclusivamente dos apariciones públicas en el Palacio Imperial, siempre a través de un gran ventanal acristalado que da a los jardines: en Año Nuevo y en su cumpleaños. En esta ocasión, no le veremos ni a él ni a su esposa, la emperatriz Masako.

La próxima gran cita para la Casa Imperial será el 19 de abril, cuando el príncipe Akishino, hermano menor de Naruhito, sea nombrado oficialmente como heredero al Trono del Crisantemo ( y tras él su hijo, Hisahito, de 14 años). La vigencia de la Ley Sálica en Japón impide a la hija de los emperadores, la princesa Aiko, suceder a su padre por ser mujer. Un asunto que viene siendo ampliamente debatido desde su nacimiento hace 18 años y que aún continúa pendiente.