Torito: “No sé si mi hijo se tomará bien tener dos padres”

Torito: “No sé si mi hijo se tomará bien tener dos padres”

Sus gafas de pasta y sus chaquetas le ayudan a proteger bajo un Torito desbocado, deslenguado y ácido a Quique, alguien tan tímido como cuando era un niño. Ahora, que ha tenido al suyo, ha cumplido su gran sueño: un hijo por el que se desviven él y su pareja y a quien quieren inculcar unos valores que le hagan fuerte en la vida.

ToritoComo Torito, ¿Quique también derrocha energía y no necesitas cafeína?
Quique no tiene que ver con Torito, que no necesita estímulo porque tiene la energía que no tiene el otro. Si me dedicara a la tele como Quique, no me contrataría nadie porque saldría mi timidez y no valdría para nada.

Nadie diría que, bajo esa fachada, se esconde alguien extremadamente tímido…
Sí, soy súper tímido. Empecé haciendo decorados para cine y publicidad, porque me encantaba ese ambiente y estar detrás viendo el mundo de las estrellas… Pero, jamás pensé que me llegaría la oportunidad de ponerme delante

¿Cómo se te presentó esa oportunidad y cómo nació el personaje de Torito?
Mientras trabajaba haciendo los decorados para una publicidad vi un programa de televisión en una cadena catalana llamado Vitamina N que presentaba Jordi González donde pusieron un anuncio para ser colaborador si tenías algo diferente que ofrecer. Me presenté porque era algo muy local y lo vi como un juego. Hice el casting y me quedé. El personaje nació de una idea de Jordi. Yo me puse las rastas en la pelu antes de entrar en el programa y él me bautizó como Torito.

En estos años has trabajado con grandes de la comunicación como el propio Jordi o María Teresa Campos, ¿qué has aprendido de ellos?
A Jordi le agradezco que siempre me riera las gracias y eso hizo que yo me hiciera fuerte, más seguro. Siempre me dio mi hueco. A otros presentadores no les gusta que le hagan sombra, pero él es muy generoso. De María Teresa he aprendido lo profesional y minuciosa que es. Todavía se pone nerviosa antes de salir y eso te enseña a que no hay nada hecho en la profesión, que no puedes bajar la guardia.

¿El secreto para que ningún famoso se resista a entrar en tus juegos e incluso en tus provocaciones?
Que nunca les he fallado. Al principio me costó mucho que me siguieran en mi juego. Algunos como Alejandro Sanz, echaban a correr cuando me acercaba a ellos. Después de 15 años de profesión, ya han comprobado que nunca me río del personaje sino que los dos hacemos el mismo show, en el que siempre sale victorioso el entrevistado, porque es importante que se queden contentos.

Alguna vez también has tenido malas experiencias… Aún recuerdo tu encontronazo con Miguel Bosé.
Me echó de una rueda de prensa y no he vuelto a saber de él, porque siempre que me lo he encontrado he bajado el micro ya que decidí no volver a grabarlo nunca más. Otro caso fue el de Marta Sánchez, con quien realmente nunca he tenido mala relación pero me confunde con otro reportero de Aquí hay tomate, que se metía con ella… Y por más que le digo que se confunde de persona y que hasta le enseñé Wikipedia para que viese que yo no trabajé en ese programa, no hay forma de que cambie de opinión. Espero que lea esta entrevista y se convenza porque me sigue mirando raro… Y, fíjate que ella me encanta y el primer concierto al que fui fue uno de ella con Olé Olé

Tu paternidad te ha cambiado la vida y fue algo que te supuso mucho esfuerzo, ¿era algo que tenías muy claro?
Sí, desde siempre lo quise. Decía continuamente que sería padre a los 30 años, cuando ni siquiera tenía claro que yo era homosexual. Mis circunstancias cada vez lo ponían más difícil. Me dijeron que la opción de adoptar sería un proceso muy largo y cuando tuve conocimiento de la posibilidad de la gestación subrogada, tiré para adelante, porque me dijeron que era más rápido… Aunque al final me ha costado dos años y medio. Pero el resultado es brutal y ver al niño en casa hace que te olvides del tiempo y del dinero que se ha gastado.

Con esa imagen de Torito bravo y Torito loco a muchos les costará imaginarte como padre, ¿cómo eres?
Realmente soy muy divertido con el niño y me encanta jugar con él. Sigo conservando mis Playmobil con los que jugaba de pequeño porque siempre soñaba que llegaría un día en el que podría jugar con mi hijo y ahora estoy empezando a disfrutar. Mi marido se ocupa más de la parte técnica: comidas, vacunas… Yo ejerzo más de el loco de casa.

¿Es fácil convivir contigo? Tu marido parece una persona muy discreta…
Somos el Ying y el Yang, pero yo en casa cambio bastante. El personaje de Torito se queda en el felpudo y entra Quique. En casa ni hablamos de tele porque no se dedica a esto. Mi marido no me conoció en la tele y él se enamoró de Quique, no de Torito, y eso es lo bueno y lo que nos ha mantenido diez años.

Sufristeis una agresión
Sí. Un día, en pleno Chueca, el barrio gay de Madrid, por lo que me sorprendió aún más. Íbamos de paseo con nuestro hijo y un hombre pasó y nos dijo: «Allá van los dos maricones». Me dolió mucho, aunque a mí hayan podido insultarme más veces, y tuve que poner punto y aparte porque iba con mi hijo y esta persona estaba agrediendo a la familia en plural. No puedo tolerar que mi hijo vea que su padre agacha la cabeza ante un insulto. Tengo que enseñarle unos valores porque el día de mañana él tiene que estar orgulloso de que sus padres sean dos hombres.

¿Cómo eras de pequeño?
No era nada gamberro y era muy tímido: no me gustaba ni hablar por teléfono, cuando venía un familiar, me escondía y no quería salir de mi cuarto.

¿Cómo te ves dentro de diez años? ¿Te vas a dejar crecer las rastas de nuevo?
No, las rastas ya pasaron a un segundo plano, pero me tendré que inventar algo. Precisamente por mi timidez, las rastas actuaban para mí como un escudo y era como si fuera disfrazado. Y por la misma causa siempre me pongo una ropa tan extravagante. Hasta que no me he puesto las gafas de pasta y la americana llamativa, no entro en el personaje televisivo. Dentro de diez años no sé cómo me veré, pero tendré que hacer mil cosas, porque tengo un niño al que alimentar.

Con los posos que han quedado en el café, ¿qué le preguntarías a quien supiera interpretar el futuro en ellos?
Muchísimas cosas pero todas sobre mi hijo: si va a tomarse bien el día de mañana que tiene dos padres, saber si va a ser fuerte en el cole para que no puedan hacerle bulling… Ser padre es el mayor acto de generosidad que existe. Desde que yo lo soy, valoro mucho más a mis padres porque te das cuenta de todos los sacrificios y esfuerzos que han hecho. Por eso, preguntaría todo sobre él.