«Ha sido duro, pero me ha enseñado mucho», ha reconocido la joven que se ha sentado junto a su madre, Paz Padilla, en el plató de ‘Sábado Deluxe’.


«No tengo miedo a la muerte y por eso he acompañado a mi marido en todo el camino», confesaba Paz Padilla en ‘Sábado Deluxe’ durante su primera entrevista en televisión tras el fallecimiento de Antonio Juan Vidal. La presentadora ha ofrecido un testimonio sincero, repleto de fortaleza, explicando con detalle cómo encaró todo el proceso y cómo se preparó para un último día que ha calificado como «mágico». Una persona clave durante este tiempo ha sido su hija, Anna Ferrer Padilla quien también ha querido compartir su testimonio y se ha sentado junto a su madre en el plató.

Paz Padilla ha recordado que su hija ha dejado de ser una niña y ahora es una mujer: «Los ha tenido muy bien puestos. Ella podría haber huido como otra gente porque no era su padre». Ha explicado que les acompañó durante este último año y que mantenía una relación muy estrecha y repleta de complicidad con su difunto marido. «Antonio estaba muy orgulloso de ella».

La joven, que ha entrado en plató una vez la entrevista ya estaba avanzada, ha señalado que le había gustado el testimonio de su madre: «Ha estado maravillosa. No ha dejado a nadie indiferente. Todos vamos a pasar por esto y seguro que vas a ayudar a mucha gente».

Sobre este complicado capítulo de su vida, ha recordado que nunca había visto a su progenitora llorar tanto. «Ha sido duro, pero me ha enseñado mucho. Ha sido una lección de vida». La ‘influencer’ ha vivido en primera persona la enfermedad acompañando a Antonio en todo el proceso también el día de su fallecimiento: «Me alegro de que haya muerto en casa. Ha sido muy bonito».

La joven, quien también ha atravesado su propio luto, recordaba a Antonio como una persona que siempre ha estado muy pendiente de ella. «Antonio siempre me decía que cuidase de mi madre y nos amásemos». Ha querido desdramatizar el momento vivido: «Tú no puedes elegir lo que te pasa. Te ha tocado a ti, pero sí puedes elegir cómo te lo tomas». Madre e hija abogaban por afrontar la vida con sentido del humor algo que es fundamental en su día a día.

Ha sido un año especialmente complicado para Paz Padilla quien el pasado mes de febrero perdía a su progenitora: «Yo aprendí mucho con la muerte de mi madre». Uno de los momentos más emotivos de la entrevista se ha producido cuando Paz ha visionado un resumen de vídeos de su madre durante el cual no ha podido evitar romperse en lágrimas.

«Me regalaron ocho meses maravillosos»

«Voy a seguir viviendo y tengo un propósito, ser feliz. Se lo debo a él», reconocía rotunda la presentadora. Ha explicado que su marido encaró la enfermedad con valentía aún siendo plenamente consciente de que su vida se apagaba. Ella cree que volvió a aparecer en su vida para ayudarle a morir. Los últimos meses fueron especiales pese a su crudeza: «Me regalaron ocho meses maravillosos» durante los que intentó exprimir al máximo los días junto a Antonio.

«Vivir el aquí y el ahora era dar la mano a mi Antonio, respirar y esperar que pasase el día. Yo quería vivir cada segundo de vida con él. En el confinamiento fui feliz», ha asegurado. Preparó con mimo todo el proceso de su muerte con flores, música y aroma a lavanda. Duró un total de seis días y así lo recuerda: «Yo me fui de viaje con él, me fui a Bora Bora. Lo único que podía hacer es que se fuera feliz».

Su deseo es que muriera en casa, arropada por sus seres querido y así fue: «Fue un momento tan mágico o lo vives o nunca podrás llevarte eso contigo. Por eso digo que la gente no huya de la muerte y que se acerque. Nos dimos la mano con él y le deseamos buen viaje: Él no estaba, se fue». Poco después, llamó a sus amigos y sacó una botella de Moët & Chandon para brindar. «Yo estaba feliz, eso es muy difícil que la gente lo pueda entender. Ya sabes que él ha pasado a otra dimensión».

«No se ha muerto mi marido, se ha muerto el amor de mi vida, mi alma gemela», explicaba sincera. Pese a todo, Paz se queda con un importante legado, rico en sentimientos. «Veo su foto y me sale todo el amor que yo le tenía. Si algo he aprendido en todo el proceso de despedida es que le amaba con locura y le sigo amando con locura».