La actriz ha sido la anfitriona de 'Ven a cenar conmigo: Gourmet Edition', donde ha recordado algunos episodios de sus 65 años de vida.


En la segunda entrega de Bibiana Fernández ha sido la anfitriona. Así, ha invitado a cenar a su casa a Carmen Borrego, Víctor Sandoval y El Dioni, con quienes compite por ser la mejor organizadora.

Con la ayuda de su personal de confianza, la actriz ha preparado el menú con platos muy variados. De primero ha servido ‘Háblame del mar marinero’, unos huevos rellenos de gambas, ventresca, anchoas y aceitunas que han hecho chuparse los dedos -e incluso el plato entero- al colaborador de ‘Sálvame’.

De plato principal ha servido ‘Corazones flamígeros’, una receta mexicana hecha con pollo con salsa de mole y arroz blanco. Para elegir el nombre se ha inspirado en un regalo que le hizo su amigo Pedro Almodóvar tras una ruptura amorosa. «Me separé después de 13 años de relación y Pedro me mandó un casette que se llamaba ‘Para corazones flamígeros’, con canciones de La Lupe, Olga Guillot, Bola de nieve, Bambino… gente que habla al amor desde el desgarro», contaba. Al director manchego lo conoció «en la terraza del Teide. Era una época maravillosa. Era un país en transición, veníamos de una época oscura».

Como colofón final, Bibiana ha sorprendido a sus invitados con un postre denominado ‘Apricot como mis perros’. Una tarta tatin cuya elaboración casi la pone al borde de un ataque de nervios. Casi no le sale la receta, pero al final logró salvarla.

La cena ha sido del agrado de sus invitados. En especial, de Carmen Borrego, que estaba encantada con la decoración de la mesa. También estaba fascinada con el carisma y la capacidad de conversación de su anfitriona. «Nadie es capaz de aburrirse con Bibiana», decía la hija de María Teresa Campos.

«Fui gorda hasta los 13 años»

Durante la cena, Bibiana ha hablado de dos de los amores de su vida: Adrúbal y Javier Serrano. «Estuve durante 13 años con Javier Serrano. Fue una persona fundamental en mi vida». También ha reconocido sentirse orgullosa de sí misma. «Mi mejor papel soy yo. Yo soy una obra de arte. Soy mi mejor creación. No tengo edad para tonterías, pero locura aún me cabe por lo menos una. Ahora pierdo las gafas, pero me gustaría perder la cabeza». 

A sus 65 años, Bibiana sigue siendo una mujer de bandera. Pero no siempre se sintió a gusto con su figura. Tuvo problemas de peso en sus años de infancia. «Yo fui gorda hasta los 13 años. Pesaba como 88 kilos. He hecho todo tipo de regímenes», ha detallado. He sobrevivido a todas las fotos de mi infancia y mi adolescencia. Sin embargo mi madre y mi tía conservan las fotos como si fueran las cenizas de alguien. Yo llevo 50 años sin comer», añadía, haciendo referencia a que come solo en muy pequeñas cantidades.

Habladora, versátil, divertida, Bibiana ha sabido mantener entretenidos a sus invitados recordando algunos episodios de su intensa biografía. «La libertad está en elegir. Al elegir te puedes equivocar, puedes elegir el infierno. Pero ante todo valoro la libertad de elegir«, explicaba.

Carmen Borrego y Víctor Sandoval, enfrentados

A pesar de sus esfuerzos por celebrar una cena perfecta no pudo evitar el enfrentamiento entre Carmen Borrego y Víctor Sandoval. Ambos personajes televisivos acabaron tirándose los trastos a la cabeza en plena mesa. La colaboradora de ‘Viva la vida’ echó en cara al madrileño su falta de modales. «Lamer un plato me parece de muy mala educación», le espetaba. Éste le recordaba que se había quitado las botas durante la velada. «Si aquí sacamos la escopeta yo saco la mía», le respondía. Lo cierto es que su enemistad viene de lejos. Desde hace mucho tiempo, Sandoval y las Campos no se soportan.

Tras este encontronazo, Carmen se levantaba de la mesa, indignada. «No voy a aguantar esto ni una más. Parece mentira que no me vacune con Víctor. Estoy intentando aguantar con un tío que me ha puesto a parir a mí, a mi madre y a mi hermana. Si me parece que le está haciendo la pelota a Bibiana, lo digo. O me pide disculpas o no vuelvo a la mesa», se quejaba.

Canta boleros como punto y final a la velada

Finalmente, la noche ha acabado en son de paz, gracias al detallazo de la artista. Como broche de oro a su quedada televisiva ha cantado varios boleros a sus invitados. Con más ganas que afinación, eso sí. Pero la voluntad es la que cuenta.