La polémica que revolucionó ‘GH 18’, llamado ‘GH Revolution’ en 2017 sigue coleando a día de hoy y es que una jueza ha considerado que existen claros indicios de un posible delito sexual. Fue en una noche de fiesta en la casa de Guadalix cuando Carlota Prado, ebria por el alcohol que se sirvió en la fiesta, decidió tumbarse en su cama a dormir. Fue en ese momento cuando José María López, su pareja dentro de la casa, decidió mantener relaciones sexuales con ella, sin contar con la aprobación tácita de su pareja.

Así lo ha relatado la magistrada, tras comprobar las grabaciones que nunca fueron emitidas por respeto a los implicados y a la propia audiencia: “Carlota Prado se hallaba tumbada sin apenas moverse, boca arriba, con los ojos cerrados desde que se metió en la cama”. Fue en ese momento cuando apareció José María, se metió bajo el edredón y realizó movimientos “que aparentemente pudieran consistir en penetraciones”, se puede leer en el documento legal realizado por la magistrada que durante dos años ha investigado lo sucedido y que ahora, tras terminar la instrucción, concluye que efectivamente existen indicios de un delito de abuso sexual. Un delito, por cierto, que podría acarrear al acusado de entre uno y tres años de prisión.

Con ello, la jueza de Colmenar Viejo que se ha hecho cargo de la investigación del caso concluye que Carlota Prado tiene pleno derecho a presentar acciones legales contra José María López, para que ya sea la justicia la que dicte sentencia sobre si efectivamente hubo un delito de abuso sexual o no aquella fatídica madrugada del 4 de noviembre. Algo que ya hizo con anterioridad, pero que recurrió la defensa del acusado. No obstante, el 25 de julio se ha vuelto a abrir la posibilidad de iniciar un proceso legal en su contra.

En el citado texto legal se puede ver el resumen que la jueza de Colmenar Viejo ha realizado tras visionar una y otra vez el vídeo que jamás fue emitido por ‘Gran Hermano’. “Alrededor de la 1:30 horas de la madrugada, del 4 de noviembre de 2017, en la denominada habitación grande, José María López Pérez se introdujo en la cama con Carlota Prado Alonso, la cual se hallaba vestida íntegramente, habiéndose quitado únicamente las botas con la ayuda de José María. Por el contrario, este se quitó los pantalones y se quedó en calzoncillos y camiseta”, comienzan a explicar lo sucedido al detalle.

Tras la fiesta, en la que Carlota asegura que bebió cuatro chupitos de tequila, mientras que José María no bebió alcohol, ambos se marcharon a la cama y “observándose una manipulación interna en la que José María pudiera ser que se estuviera quitando los pantalones y las bragas a Carlota”. Tras las primeras intentonas del concursante, “Carlota le comunicó, sin apenas fuerzas, la frase ‘no puedo’, sacó uno de sus brazos del edredón y lo dejó caer contra la pared. También se quitó la parte de arriba con dificultad y sacó una mano, posicionándola en vertical y recta hacia José María, en la que pudo manifestarle que parase su acción, la cual pudiera consistir en tocamientos de su cuerpo en base a las oscilaciones apreciadas”.

Carlota tenía los ojos cerrados, a lo que “José María le dijo que abriera los ojos y pudo abrirlos muy poco, cerrándolos al momento y sin volver a abrirlos pese a la insistencia de José María, quien le llegó a mover la cabeza para enfrentarla a él. Tampoco esta le respondió a la pregunta, ‘¿Qué te pasa?’”. Y ahora comienza lo que la jueza entiende como el abuso sexual en sí: “Después Carlota le dijo ‘quita’ y se dio la vuelta, para posicionarse de espaldas a José María. Asimismo, se volvieron a ocasionar desplazamientos por parte de José María que impulsaban a Carlota hacia arriba y abajo, sin que esta reaccionara ante tal estímulo, el cual pudiera consistir, de acuerdo con la posición de José María y su respiración más agitada, en penetraciones”.

Después, José María le tapó la cara a Carlota con el edredón y continuaron los movimientos durante cinco minutos aproximadamente. Fue en este momento en el que María Robles Hurtado, en ese momento la ‘Super’ de la casa de ‘Gran Hermano’, les indicó que se pusieran los micrófonos e invitó a Carlota a acudir al confesionario. Ella, acto seguido, comenzó a vomitar y José María, entre risas, le indicó a la ‘Super’ que Carlota no podía ir. Al final hizo el esfuerzo y, tapada con una manta, mientras andaba dirección al confesionario se le cayó la ropa interior. Una vez en el confesionario, Carlota tuvo la oportunidad de ver lo que había sucedido, pero ella tan solo recordaba ir a la habitación grande, quitarse el jersey y vomitar.