El jueves pasado Antonio David fue el expulsado de la semana, y yo que me alegro.

Entiendo que haya estado muy cohibido durante el concurso al no saber cómo su hija estaba gestionando su defensa, pero mira; ha sido muy aburrido y muy triste, y ya le tocaba salir, algo que le ha beneficiado, porque fuera hemos descubierto a un nuevo señor Flores, mucho más despierto y combativo. Bienvenido, Antoniodá.

De la sorpresa del padre de Adara diré más bien poco. Me gustó el tono tranquilizador que el señor Molinero utilizó con su hija al comunicarle que fuera se sabe todo lo que han hablado en los rincones de la casa, pero: ¡PERO! Que alguien me explique por qué tiende lazos entre su hija y Hugo Sierra, tras saber que la ha demandado, y haber escuchado de sus propios labios que no es feliz con él.
Qué manía tienen nuestros padres de intentar convencernos de que romper es la última solución, cuando debería ser la primera. Si no eres feliz en una relación, si no te sientes especial, querida, deseada, ¿qué haces? No has firmado un contrato de permanencia, rompe. ¡Rompe y sé feliz!

Y ahora al turrón: ¡Ay Estela, qué mal todo!

Tras la visita de su padre, Adara confesó a sus compañeras la verdad acerca de su relación con Gianmarco, lo cual provocó una ola de algarabía, alboroto y albricias que no entendí, por un momento creí que estaba viendo una peli de sobremesa en la que el guapo invita a la prota al baile.

Chicas, que Adara tiene un bebé, que esto no es una broma, es un movidón. Menos mal que en el grupo había una cabeza centrada, la de Mila (por una vez), que aportó el punto de coherencia a la situación, porque estaba a punto de coger unos pompones y sumarme a la fiesta adolescente que las “pijipavis” estaban montando en la casa.
Cuando terminaron de celebrar que una familia se ha roto (qué paranormal es todo), no hizo falta mucho más para que se preguntaran si la de Adara y Gianmarco era la única historia de amor que había tenido lugar ante sus ojos sin que ellas se tuvieran la menor idea. Y claro, las miradas se dirigieron a Estela, porque por mucho que ella lo niegue, ahí han saltado chispas, amigas, puede que no de amor, pero sí de deseo.

Al ser cuestionada sobre su relación con Kiko a ella le dio la risa, lo que causó más dudas si cabe en sus compañeras. Yo tengo la impresión de que Estela se arrepiente de no haberse marcado un Adara y haberse dejado llevar con Kiko, y de ahí no me sacáis. Ella quiere ser la popu de la casa y la prota de la peli.

Pues bien, el martes su sueño de hizo realidad, porque tuvo nada menos que tres encuentros sorpresa, a cada cual más dantesco, también te digo.

El primero fue con Kiko Jiménez, durante el cual se recostaron en el sofá a ver vídeos de su flirteo (porque lo hubo) en la casa, entre sonrisas y carcajadas. Luego él afirmó que se había sentido atraído hacia ella, esperando que ella hiciera lo propio, lo cual no hizo, por supuesto, no sé si por miedo a perder el maletín, o a su marido.
Aunque también existe la posibilidad de que diga la verdad cuando afirma que pudo sentir confusión, pero que finalmente optó por el amor de su marido. Es curioso, pero tras noventa días, sigo sin conocer a Estela. No la pillo.

El segundo fue con Sofía Suescun. Aquí aplaudí a la mujer de Matamoros desde mi casa, la actitud de la ganadora de GH 16 fue bastante extraña, daba la impresión de que subió a vacilarla, y lejos de utilizar la ironía, se mantuvo en un tono pasota y desafiante.

Me pareció muy cerdo dejar caer que su marido ha podido serle infiel durante su estancia en el concurso.

Que ambos intentaran que Estela confesara una atracción hacia Kiko me huele a flatulencia, me da a mí que intentaron manipularla para tener un hilo del que tirar y seguir en el candelero un ratito más.

El tercer encuentro fue con su marido Diego. Entre lágrimas y te quieros se fundieron en un abrazo, hasta que Matamoros, tirando de genes, empezó a soltar pestes de Kiko, Sofia, y la productora. Un cuadro, vamos.

Estela volvió a la casa como si fuera la protagonista de “Lo que el viento se llevó”, y contó a sus compañeras una versión maquillada de lo sucedido en el búnker, orgullosa de creerse al fin el centro del reality. A consecuencia de esto, Adara temió lo que pueda sucederle a ella a su salida, lo que no sabe es que hay rumores de que esta noche sus peores pesadillas pueden hacerse realidad.

Tras la salvación de Mila, las nominadas son Estela y Adara. Es evidente cuál de las dos ha puesto más carne en el asador, así que no hace falta que os diga que mi dardo de esta semana va para Estela. Deseo que sea la expulsada de esta noche, y que Adara se convierta en justa finalista tras habernos dado tantísimo en esta edición.