Cristina Castaño desvela el momentazo que vivió en Versalles tras haber consumido “alguna sustancia”

La actriz Cristina Castaño acudió a ‘La Resistencia’ y desató las carcajadas del público y el presentador al contar su historia sobre lo que sucedió en un viaje en Versalles, en el que se lo pasó muy bien con su novio al tomar "algunas sustancias"

‘La Resistencia’ se ha convertido en el espacio televisivo en el que cualquier cosa puede pasar. Anoche la invitada era Cristina Castaño y David Broncano, el presentador del espacio, no dudó en empezar la entrevista haciendo alusión a su último encuentro.

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“Hemos tenido contacto hace poco… Coincidimos en un tren de camino a Madrid, Cristina iba hablando con un compañero y haciendo chascarrillos” … empezó a contar el conductor cuando la protagonista de ‘La que se avecina’ tomó el relevo y continuó con la anécdota. “Estábamos todos muy dicharacheros y de pronto un señor me chistó con cara de ‘cállate’. Él estaba leyendo hasta que llegamos nosotros, y yo me puse brava, y le contesté diciéndole que se fuera al vagón del silencio que facilita el AVE”.

Tras contarlo todo, David estimó que la anécdota solo merecía un seis sobre diez de puntuación y ante las protestas de su invitada la animó a contar una mejor.

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“Bueno tengo una… pero no puedo. Es una gran anécdota, pero no puedo contarla. No puedo, no puedo”, empezó Cristina, quien terminó por ceder ante los abucheos del público.

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“Vamos a ver, me fui una vez a Versalles, de viaje romántico con un novio que yo tenía. Entramos a los jardines y allí compartimos alguna sustancia que nos lo hizo pasar muy bien y entonces se nos fue un poquito la noción del tiempo y por megafonía empezaron a decir “Iros de allí, que ya cerramos”. Se nos hizo tarde y cerraron todo con nosotros dentro. Lllamamos por teléfono y después de una hora allí vinieron a buscarnos en una furgoneta y nos soltaron al lado del palacio, que estaba iluminado, precioso y sin nada de seguridad. Y qué íbamos a hacer, ¿irnos? No… Así que aprovechamos para ‘jugar a María Antonieta y Luis XVI’ y bajar por las escaleras del palacio. Y esta es mi mejor anécdota, que me parece mágica”.