La diseñadora, que ha ejercido de anfitriona en la última entrega, se ha alzado con la victoria del ‘reality’ de Telecinco.


En la última entrega de ‘Ven a cenar conmigo: Gourmet Edition’, Ana María Aldón abría las puertas de la casa que comparte con José Ortega Cano para invitar a cenar a sus compañeros de ‘reality’: Jorge Sanz, María Jesús Ruiz y José Antonio Avilés. En su debut como anfitriona, la diseñadora ha puesto el listón tan alto que -en general- le han dado puntuaciones muy elevadas y se ha hecho con la victoria del concurso. «Por fin gano algo», decía, emocionada, tras saber que pasará a la historia de la pequeña pantalla como merecida ganadora de la presente edición del espacio de Telecinco.

Ana María cerraba la última cena del programa con una velada cargada de recuerdos, en la que sus compañeros han podido descubrir, rincón a rincón, los lugares más especiales de su hogar. Un hogar que ha cautivado de manera especial a Jorge Sanz: El actor estaba encantado de visitar la vivienda del torero, por el que siente una gran admiración. Tanto, que incluso le ha regalado una navaja de nácar y plata al diestro. Esta también ha confesado su admiración hacia el intérprete. «Es un museo. Cada rincón que ves es un trozo de la vida del torero. Una auténtica joya», ha explicado Sanz. José Antonio Avilés, por su parte, admitía: «Es una casa que tiene mucho arte y mucha historia».

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Pero no ha sido la residencia, ubicada en la exclusiva urbanización Fuente del Fresno de Madrid, lo que ha cautivado a los participantes. Más bien han sido los platos que con tanto mimo ha elaborado la andaluza. Su propuesta comenzaba con «Flor de agua rosa», una delicada ensalada de tomate rosa y aguacate que hicieron las delicias de Sanz. En el plato principal presentaba una «Delicia extremeña» y un solomillo al whisky que también gustaron bastante. Y como postre, servía unas empanadas de compota de manzana que presenta bajo el título «Suspiros de Gloria».

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A lo largo de la velada, la más crítica con Ana María Aldón fue María Jesús Ruiz. La que fuera Miss España fue muy exigente con la andaluza, quien se esforzaba una y otra vez por ser la perfecta anfitriona. Y aunque no le convenció el vino porque «estaba picado» ni le gustó su manera de colocar el menaje, lo cierto es que no pudo evitar el desenlace final. Y aunque la modelo solo calificara sus platos con un triste 5, Ana María ganaba casi por mayoría absoluta.