El montaje de la edición

Una semana más, hemos comprobado que como vidente tengo menos futuro que la relación de Fabio y Violeta. Lancé mi dardo a Chelo, pero sus lágrimas y el ejército pantojista lograron salvarla y echar a Carlos Lozano.

Aún me cuesta creer que el presentador haya sido el expulsado, después de los momentazos que nos ha dado durante su estancia en la isla. Para empezar, con cuatro palos y un sombrajo construyó un ático, no le he visto quejarse una sola vez del hambre o las nominaciones, y ha sido tan generoso y honesto con el programa y con la audiencia, que tras ser eliminado ha vuelto a regalarnos otro capitulazo de su telenovela con Miriam, pudiendo haber elegido la opción políticamente correcta de despedirse de Mónica, lo que le habría ahorrado un disgusto a su hija Luna.
pantojaLa gala del pasado jueves nos dejó a todos torrefactos, ha habido tema para todos los gustos.
Me encanta que las dos personas más odiadas de la isla se hayan convertido en líderes por un puñado de alubias, nunca una fabada tuvo tanto peso en un concurso. Violeta e Isabel Pantoja aguantaron el ansia viva de zamparse un plato de fabes, y con todo su moño gordo se coronaron como líderes de sus respectivos equipos, justo en la peor semana para ambas.

Sin embargo, el plato fuerte de la noche estaba por servir. Casi me hago pis encima de la emoción cuando la tonadillera nominó a Colate, que se quedó ahí plantado con cara de primate. Isabel cumplió el deseo de toda persona con coherencia y argumento al ponerle en la palestra, porque como superviviente será muy válido, pero sus valores a la hora de convivir con sus compañeros son un mojón como un chorizo ibérico, que diría Carlos Lozano.
Violeta decidió poner en la palestra a Mahi, rompiéndome con ello el corazón, para asegurarse la permanencia de su novio Fabiolo, que tiene menos apoyo que Lidia (No sé si os sonará su nombre, fue la última expulsada del reality). La estrategia en principio es finísima, puesto que Otto y Dakota tienen una legión de fans en España, pero lo que la tronista desconoce es que Mahi se ha convertido en un personaje muy querido por la audiencia.

Y ahora es cuando entra en escena Albert. No podemos dejarnos hipnotizar por su carita angelical, porque este es un traidor de manual. ¿Y no va el tío pérfido y le suelta a Violeta que ella le propuso un montaje de ambos cuando el reality aún estaba por comenzar? La tronista será una niña inmadura, mimada, insoportable, malcriada, soberbia y niñata, pero conociéndola, me atrevo a asegurar que semejante artimaña es una patraña.
No es la primera vez que Albert juega al despiste, y donde dijo digo, dice Diego, recordad que en la edición pasada quiso confundirnos al insinuar que la novia de Sergio Carvajal había tenido un contacto con él durante su relación con el influencer. Estoy convencida de que el deportista intenta sacar situaciones de contexto para obtener notoriedad en el concurso, porque por sí solo no la conseguiría ni aunque pescara una barracuda con sus propios dientes. Su actitud me ha parecido muy sucia, eso no se hace con una amiga.

Si Fabiolo ya me caía gordo, después de ver cómo ponía en duda a su novia por este asunto, me sobra en el concurso.

Después de ver la despedida entre Isabel y Chelo en la palapa tras resultar esta última la expulsada por la audiencia, me reafirmo en que su amistad va a durar mientras la periodista agache el hocico y obedezca sin rechistar las órdenes de su ama.
Es curioso cómo un escenario puede cambiar una trama, mientras en la isla la tonadillera necesita a la colaboradora, fuera del reality los papeles de invierten, y es Chelo quien necesita a Isabel, no al contrario, porque a Isabel le sobran los palmeros, por lo que enviará a la periodista a contar peinetas.

La folclórica se encuentra tan a gusto fuera de las paredes de Cantora, que es de agradecer que decida compartir episodios de su vida con Mónica, y paralela e intencionadamente, con la audiencia. El bombazo cayó en la isla cuando soltó que la última relación sentimental que ha tenido ocurrió hace nueve años, y la tontería más grande de la noche salió del bocón de la Tárrega al emparejar a la tonadillera con Juan Gabriel, cuyos gustos sentimentales eran otros.

Si se salvó Colate es que no controlo, así que mi dardo va para Fabiolo. Quiero verle con Chelo en el chabolo,  y que se pire a hacer un bolo, porque aunque vaya de amapolo,  es lo que busca este pipiolo.

HACEDME CASO CON
ESTE DARDO SOLO.