Phyllis Brissenden murió el pasado mes de diciembre como consecuencia de un fallo cardíaco a la edad de 86 años. No obstante, antes de su muerte destinó 45 millones de dólares de su patrimonio a la Ópera Teatro de St. Louis (OTSL).

La generosa mujer pasó toda su vida apoyando a las artes y decidió incluir en su testamento esta suma de dinero destinada a la empresa. Además, desde la creación de este teatro, la mujer ha aportado un total de 2,5 millones de dólares en vida, gran parte de forma anónima.

Ahora está siendo elogiada por su ‘extraordinario gesto de generosidad’, pues esta donación constituye el mayor regalo que ha recibido la Ópera Teatro de St. Louis. El dinero será destinado a dar más estabilidad financiera mientras se preparan para su 50º aniversario, según informaron en su página web.

El Director General de la OTSL, Andrew Jorgensen, afirmó que esperaban una donación de la señora Brissenden, pero nunca creyó que fuera a ser de esas magnitudes. “Nos sentimos
profundamente humildes y agradecidos por este extraordinario gesto de generosidad”, escribió en la web oficial. “Phyllis fue miembro de nuestra compañía desde el principio.”

“Sabíamos que Phyllis planeaba dejar un legado a la Ópera, pero no teníamos ni idea de lo
importante que sería”, añadió Andrew conmovido. “Nos sentimos profundamente afortunados de que este regalo nos permita alcanzar niveles aún mayores de excelencia artística e impacto en la comunidad.”

A pesar de que Phyllis Brissenden es natural de Springfield, Illinois, en Estado Unidos, desarrolló muy pronto su amor por la OTSL, situada a más de 150 kilómetros al sur de su ciudad natal. Sin embargo, hacía viajes muy frecuentes a St. Louis, alguna veces incluso conducía ocho veces en tres semanas para disfrutar de todas las óperas de la temporada.

Desde 2010 hasta 2017, la señora Brissenden dirigió el Consejo Nacional de Patrocinadores de la Ópera Teatro, fue miembro de la junta de la Orquesta Sinfónica de Illinois durante más de una década y también perteneció a la junta de la vida de la Ópera Teatro de St. Louis.

“Aunque la Sra. Brissenden se apresuró a apoyar producciones emocionantes, incluida la próxima producción de Susannah en 2020, su mayor fuente de diversión fue conocer a los cantantes y al personal de la Ópera”, puede leerse en la web de la OTSL. “Mostró la misma amabilidad a los voluntarios, acomodadores y personal del jardín que a los cantantes estrella, y a menudo compartió recortes de noticias y recetas familiares con sus amigos de la OTSL.”

La venta de entradas solo cubre menos del 20% de sus gastos anuales y, aunque la Ópera cuenta con más de 1.000 donantes, la donación de 45 millones de dólares duplicará con creces la dotación general del teatro.

“Dado que la distribución anual de la compañía se basa en un promedio de tres años de rendimiento de la dotación, pasarán varios años antes de que la OTSL sienta el pleno impacto de la generosidad de la Sra. Brissenden”, aseguran en la web.

La presidenta del consejo de administración de la Ópera, Noémi Neidorff, recordó a la señor
Brissenden como una mujer “extraordinariamente humilde y fanática devota de la ópera”.ç

Según sus propias palabras en la web: “Phyllis defendió la Ópera Teatro desde sus inicios, y siguió siendo una leal y devota fan y partidaria durante toda su vida. Inteligente, conocedora, ingeniosa, y extraordinariamente humilde, Phyllis realmente consideró al Teatro de la Ópera como su familia.”

Unos días antes de su fallecimiento, Brissenden expuso lo emocionada que se sentía de poder asistir a la próxima producción de la OTSL, Susannah, el próximo mes de junio. Incluso anunció dos días antes de morir que no podría conducir, solicitando que alguien la llevara hasta allí.

Lamentablemente, Brissenden no podrá asistir a esta producción, pero sus amigos de la OTSL han anunciado que será dedicada a su memoria junto a una celebración por su caritativa donación.