Una madre de Oregón está tratando de concienciar a otros padres sobres los peligros de los conductos de calefacción abiertos después de que su hija se cayera por uno de ellos.

Saydie Reedie, estaba lavando los platos en su casa de Coburg, próxima a sus hijos, un niño 3 años y una niña de 10 meses, cuando el niño mayor tiró de la puerta de un conducto de calefacción que tenía un tornillo suelto. Poco tiempo después, su hija de 10 meses se cayó, descendiendo 2,5 metros.

Por suerte, la historia tuvo un final feliz. La madre alertó a la policía en el momento en que su hijo mayor se acercó a ella y le indicó que el bebé se había caído. “Bebé adentro” dijo el
pequeño de 3 años mientras señalabas el conducto.

Saydie declaró que no se había imaginado que tenía que preocuparse por los respiraderos.
“Hay otros peligros en el mundo de los que preocuparse, pensé”, dijo ella. Sin embargo, el
sistema de ventilación no se había atornillado correctamente, lo que hizo que los pequeños,
jugando, sufrieran un accidente.

La policía acudió rápidamente al lugar del accidente y rescataron a la niña que se encontraba en el semisótano, debajo de la casa.

“Repté entre 6 y 9 metros hasta donde estaba el registro de calor y pude oír a la niña llorar.

Corté la correa que sostenía el conducto y agarré a la niña del brazo”, dijo, Wilson, el hombre que rescató a la pequeña. “Tan pronto como le sujeté el brazo, dejó de llorar y luego me miró como diciendo ¿qué estás haciendo aquí?”

Para dejar constancia de su agradecimiento a Wilson y a sus compañeros, Saydie Reedie visitó junto a su hija el Departamento de Policía de Coburgo, donde tuvieron una reunión que, según indicó la madre de los niños, fue muy emotiva.

“Creo que tras echar la vista atrás piensas si fue realmente tan malo, en cierto modo podría haber sido mucho peor y la realidad de lo que hiciste te marca” dijo Wilson, “Aunque pienses que un niño nunca haría eso, lo cierto es que sí que son capaces de hacerlo. Tienes que pensar como ellos y adelantarte”.