Un hombre de Utah (Estados Unidos) fue rescatado del desierto de Alaska tres semanas
después de que un incendio destruyera su casa y matara a su perro.

Tyson Steele, de 30 años, fue encontrado entre las ruinas de su casa en Susitna Valley el
jueves por la mañana, según un comunicado de prensa emitido por la policía estatal de
Alaska. La búsqueda de Steele comenzó cuando sus amigos le pidieron a las autoridades
que investigara la situación de este joven, ya que llevaban varios días sin tener noticias
suyas.

Los policías estatales de Alaska compartieron en las redes sociales varias imágenes del
rescate. En ellas podía verse a Steele en la nieve, agitando sus brazos al paso de un
helicóptero mientras se encontraba junto a una enorme señal de SOS que él mismo había
escrito en la nieve.

Steele explicó a los agentes policiales que se había despertado en mitad de la noche hace
tres semanas oyendo cómo el techo de su cabaña se estaba incendiando. Una vez que
pudo salir de la vivienda, descubrió con estupor que toda la casa estaba siendo pasto de las
llamas.

“Realmente, no pude hacer nada por evitar el incendio, ya que las llamas consumieron la
casa muy rápidamente”, recordó el propio Steele.

Lo único que pudo hacer en ese momento fue tratar de recuperar el máximo número de
objetos importantes y de valor de la casa. Fue en ese instante cuando buscó
desesperadamente a Phil, su perro labrador de 6 años. “Al no dar con él, pensé que había
logrado salir de la casa y estaba seguro. Pero estaba equivocado…”

Steele encontró el cuerpo sin vida de su perro entre las ruinas de la casa. “Estaba
completamente histérico y desesperado. Lo único que pude emitir fue un grito de dolor. No
tenía sentido todo lo que me estaba pasando”.

A partir de aquí, Steele reunió todos los productos enlatados que pudo recuperar dispuesto
a sobrevivir el mayor tiempo posible. Al perder su teléfono en el incendio, decidió esperar y
esperar hasta que alguien echara en falta su comunicación. Llegó a la conclusión de que si
después de 35 días nadie llegaba hasta allí, se aventuraría para tratar de buscar algún
lugar seguro.

Mientras estuvo esperando su rescate, Steele pudo dormir las dos primeras noches en una
cueva de nieve antes de construir un pequeño refugio alrededor de su estufa de leña.

Con las cenizas del fuego pudo escribir sobre la nieve un enorme SOS para hacer más
visible su posición.

El 9 de enero, tres semanas después del incendio, Steele vio a un helicóptero de rescate de
la policía estatal de Alaska sobrevolando la zona. Tras rescatarlo, los policías le dieron a
Steele comida y una ducha mientras este les relataba su historia.

“Ahora, probablemente, voy a reunirme con mi familia en Salt Lake City. Ellos tienen un
perro y puede convertirse en una buena terapia de ayuda”.