Los hechos acontecían en Brooklyn, Estados Unidos, mientras rapeaba una canción en directo a través de Facebook Live Nueva York. Jeremiah Dickey, de tan solo 19 años de edad, fue asesinado de un disparo 35 segundos después de que comenzara a cantar una canción de rap.

La policía investiga este espeluznante incidente que se produjo el pasado martes sobre las 6:43 de la tarde. Según las declaraciones de un portavoz del Departamento de Policía de Nueva York, los agentes respondieron a una llamada realizada al 911 por un hombre herido de bala entre la calle Elton y la avenida New Lots, en Brooklyn.

Cuando la policía llegó a la escena del crimen, encontraron a Jeremiah Dickey con una herida de bala en la cabeza y se ocuparon de que fuese trasladado al Centro Médico del Hospital de Brokkdale. Lamentablemente, fue declarado muerto sin que los médicos pudieran hacer nada por salvar su vida.

Por el momento, no se han realizado arrestos, pues los agentes de policía declararon que el culpable huyó sin dejar rastro. Asimismo, debido a que la investigación está en curso, tampoco han podido confirmar si Jeremiah Dickey fue asesinado mientras emitía en directo en Facebook Live, aunque es lo que se pensó desde el principio.

El vídeo ha sido retirado de Facebook Live y en él aparece Jeremiah rapeando una canción durante unos 35 segundos desde el interior de un coche antes de ser disparado. “Este es un incidente terrible y nuestros pensamientos están con la víctima y sus seres queridos”, declararon los responsables de Facebook.

Lo cierto es que durante el rap, el joven hace una pausa y mira en todas direcciones antes de que se escuchen cinco disparos, según informó una cadena de televisión. En ese momento, el móvil de Jeremiah se cae y la pantalla se pone negra mientras la canción del rapero de Brooklyn, Blizzy Banks, sigue escuchándose de fondo.

Los propios espectadores del vídeo hicieron algunos comentarios como: “¿Qué acaba de pasar?”, pero Facebook no respondió de inmediato a estos comentarios. “Extraño a mi hijo”, declaró la madre de Jeremiah, Debra Dickey. “Debo estar aquí sentada sollozando mientras ellos siguen ahí fuera corriendo libremente.”

Según las declaraciones de Debra, su hijo era cariñoso, tenía buen corazón y no tiene ni idea de cómo ni por qué ha podido suceder esta desgracia. Los testigos también se han prestado a detallar el horror de aquel tiroteo.

“Pensé que era un petardo o gente jugando. No sabía que era tan grave”, declaró Yi Lin, una trabajadora de una tienda cercana a la escena del crimen que oyó los disparos. “El chico literalmente recibió un disparo frente a la casa de mi amigo. Es horrible”, manifestó Walter Mendoza.