Unas condiciones muy parecidas a las sufridas por la tormenta de nieve en Canadá del pasado mes de enero han provocado el choque y amontonamiento de cientos de coches en una autopista cercana a Montreal.

En concreto, 200 han sido los vehículos involucrados en este terrible accidente masivo que ha dejado a decenas de personas heridas con distintos estados de gravedad.

El accidente se originó a las 12:30 de la mañana del pasado miércoles en La Prairie, Quebec, muy cerca de Montreal. Dentro de esos 200 coches amontonados se incluía un autobús lleno de estudiantes de secundaria, según informaron los medios de comunicación locales.

Alrededor de 50 coches pudieron seguir conduciendo después del incidente, pero 75 tuvieron que ser remolcados. Además, varios quedaron destrozados y fueron declarados siniestro total. Como consecuencia, 15 personas fueron trasladadas de urgencia al hospital, 9 de ellas en estado grave y otras 60 heridas leves.

Por suerte, ninguno de los estudiantes de secundaria del autobús siniestrado resultó herido. Sin embargo, según los informes de los medios, dos personas quedaron atrapadas en graves condiciones debido al amontonamiento, que se extendió por la autopista a lo largo de casi un kilómetro.

Hasta avanzada la tarde no se consiguió despejar la autopista 15 en La Prairie, al sur de Montreal y junto al río San Lorenzo. De hecho, la proximidad al río fue uno de los factores influyentes en las malas condiciones que llevaron al amontonamiento de los vehículos.

Así fue como los fuertes vientos que provenían del río generaron unas condiciones muy similares a las de una tormenta de nieve. Esto ocasionó una baja visibilidad que contribuyó al choque múltiple, según declaró el Ministro de Transporte François Bonnardel.

“La gente estaba conduciendo, había fuertes vientos. De repente, no se podía ver nada. Y entonces, bueno, comenzó el amontonamiento”, afirmó François en un comunicado.

Por su parte, los medios informaron de que tres fueron los hospitales cercanos al lugar del accidente que fueron declarados con un código naranja y estaban preparados para atender situaciones de emergencia graves.

Varios equipos de rescate trabajaron duro para remolcar todos los coches y dejar la autopista limpia, tanto de vehículos como de los derrames de diésel que podrían provocar nuevos accidentes en la zona.

Fueron 150 personas las que tuvieron que ser trasladadas en autobús a un centro comunitario cercano a la espera de que familiares y amigos pudieran ir a recogerlos. Además, se suministró tratamiento a aquellas que lo necesitaron.

A raíz de las complicaciones y la seriedad de este accidente, se está llevando a cabo una
investigación que pueda determinar la causa inicial del accidente.