Hasta 29 han sido los delfines asesinados en la costa sureste de los Estados Unidos desde el año 2002. En esta ocasión han sido dos los delfines encontrados en las costas de Florida y, hasta la fecha, no se ha detenido a ningún sospechoso.

Estos actos han levantado la alarma hasta el punto de que la Administración Oceánica y
Atmosférica de Estados Unidos, conocida como NOAA por sus siglas en inglés, ha ofrecido una gratificación de 20.000 dólares a quien ofrezca información al respecto. Cualquier pista que puedan aportar para identificar a los culpables de estos asesinatos se verá recompensada con esta cantidad de dinero.

Hace apenas dos semanas que hallaron los cuerpos sin vida de dos delfines. Uno de ellos fue encontrado en la playa de la ciudad de Naples por los biólogos de la Comisión de Pesca y Vida Silvestre de Florida. El animal había muerto como consecuencia de una herida de bala o algún objeto punzante y bastante afilado.

Esa misma semana, otro cadáver de delfín fue hallado en Pensacola Beach, también el Florida, con una herida de bala en el costado izquierdo. Según un comunicado de la NOAA, ya son 29 los delfines que se han encontrado muertos desde 2002 por disparos o apuñalados.

De hecho, en mayo de 2019 otro delfín fue hallado sin vida, presentando una herida de unos 15 centímetros de profundidad. En aquella ocasión, también se ofreció una gran recompensa a cambio de quien pudiese ofrecer información sobre los responsables de los hechos, solo que esta vez ofrecieron 38.000 dólares.

La NOAA también declaró que ciertos biólogos atribuyen algunas de estas muertes a que muchos humanos alimentan de manera ilegal a los delfines salvajes. Como consecuencia, los cetáceos buscan el contacto con las personas, arriesgándose así a sufrir “los impactos fatales de los choques con botes (…) y actos de daño intencionado como estos.”

En cuanto a la Ley de Protección de Mamíferos Marinos promulgada en 1972, castiga las prácticas como el acoso, la alimentación, la caza y la matanza de delfines con pena de cárcel de un año como mínimo y multas de hasta 100.000 dólares. Sin embargo, parece que estas medidas no han sido suficientes para que dejen de matar a los indefensos delfines.

En algunos casos anteriores, los culpables descubiertos fueron, por lo general, los capitanes de embarcaciones dedicadas a la pesca que disparaban a los delfines que se acercaban a sus barcas o a los peces que estaban siendo capturados en sus redes. Ahora se busca a los culpables porque, a sabiendas de que estas acciones están prohibidas por ley, lo siguen haciendo sin ninguna pesadumbre.