Shannon Bozell se sumó a la moda de los años ‘90 de depilarse las cejas en exceso y ahora, casi treinta años después, ha ido perdiendo el vello en esta zona y decidió someterse a un tratamiento de micropigmentación que le costó 350 dólares. Desafortunadamente, algo salió mal.

Después de dar ese importante paso y ver el resultado final, fue la propia Shannon la que afirmó que el tratamiento ha dejado sus cejas como las de un ‘monstruo’. Según sus propias palabras, son unas “cejas de oruga” que además son demasiado grandes para su cara, incluso ha tenido que cambiar su cabello para intentar disimularlas dentro de lo posible.

Puesto que la técnica de micropigmentación es una técnica semipermanente parecida a la empleada en la realización de un tatuaje, Sharon ha visto sus sueños de volver a tener unas cejas perfectas truncados por una mala realización. Este procedimiento consiste en el rasgado de la piel mediante unas agujas diminutas que van dejando una pequeña cantidad de pigmento donde tendría que estar la ceja, por lo que es difícil revertirlo.

Además, las cejas de Sharon, residente de Kalamazoo, en Michigan, quedaron mucho más oscuras que el tono natural de su cabello y más grandes de lo que habían acordado en un principio. Tanto fue así, que entró en aquel salón con unas delgadas cejas rubias y salió avergonzada por el aspecto que tenían cuando terminaron de realizarle la micropigmentación.

Desesperada, la mujer volvió al salón de estética para quejarse y volvieron a citarla para intentar enmendar el error pero, en lugar de eso, 24 horas después se le empezaron a formar grandes ampollas debajo de las cejas. La respuesta de los propietarios del salón fue que Shannon se había sometido a dos tratamientos muy agresivos en un período muy corto de tiempo.

En su defensa, declararon que Shannon debió esperar al menos 30 días para que las cejas redujeran su tamaño y revelaran su auténtico color más claro, pero la mujer no quiso escuchar sus recomendaciones. Ahora, en un intento de cubrir sus cejas nuevas, Shannon ha oscurecido el color de su cabello y se ha cortado el flequillo, pero tampoco es suficiente para cubrir los daños.

También afirma que en el salón se han negado en varias ocasiones a reembolsarle el dinero, ofreciendo arreglarle las cejas en su lugar. Por ello, Shannon decidió compartir las fotos del antes y el después en redes sociales como Facebook, las cuales se han vuelto virales.

Este hecho provocó que el dueño del salón de belleza posteara en Facebook que Shannon había sido “hiriente” con sus comentarios, añadiendo que su negocio los es todo para él. También afirma que intentó convencer a la mujer para otros tratamientos, pero ella se negó, yendo a otro salón para proceder al arreglo. Puede que el problema fuera la falta de entendimiento combinada con un pequeño fallo de diseño que, por desgracia, ha cambiado la vida de Shannon por completo.