Un nuevo descubrimiento arqueológico bajo las aguas de la isla griega de Cefalonia se ha
convertido en los últimos días en el gran protagonista dentro del panorama científico. Un
grupo de especialistas de la Universidad de Patras (Grecia) ha hallado los restos de un
barco romano hundido hace unos 2.000 años aproximadamente.

El barco en cuestión es una enorme embarcación de 30 metros de largo por 12 de ancho,
dimensiones que convierten esta nave como la más grande encontrada hasta la fecha en el
Mar Mediterráneo. Sin embargo, lo sorprendente de este descubrimiento no se encuentra
precisamente en el propio barco.

Una carga con más de 6.000 ánforas en perfecto estado
En su interior se han hallado unas 6.000 ánforas en perfecto estado. Recipientes que,
según los investigadores, estaban destinadas para almacenar vino, aceite de oliva y
alimentos. Son, precisamente, estas ánforas, utilizadas por griegos y romanos, las que
están siendo en estos momentos objeto de estudio por parte de los científicos.

Los investigadores estiman que el barco encontrado fue construido entre los siglos I a.C
y I. Los científicos deliberan ahora si tratar de llevar los restos del barco hasta la superficie,
aunque advierten de los enormes riesgos que esto podría ocasionar tanto para la propia
embarcación como para el contenido de la misma.

El problema es que el barco se halla semienterrado en los sedimentos del fondo marino. No
obstante, sí existen grandes expectativas por poder excavar en un futuro todo el casco de
madera del barco para así poder descubrir nuevos y sorprendentes hallazgos.

Un arqueoleg al costat d algunes de les 135 amfores descobertes al jaciment a tocar de les illes Formigues Imatge publicada el 20 de marc del 2018 Horitzontal Cedida pel CASC ACN

El transporte marítimo en la antigua Roma
Tanto es así que los científicos vaticinan que este barco puede ofrecer numerosas pistas e
información sobre el transporte marítimo que se llevaba a cabo en la Roma antigua.

Especialmente en lo que respecta a las diferentes rutas de envío que los comerciantes
romanos tenían en el Mediterráneo.

Hay que tener en cuenta que en la zona ya se han encontrado anteriormente numerosos
restos pertenecientes a esta época. Restos que ya han brindado suficientes datos e
información sobre el modo de vida, la economía y el comercio del Imperio Romano en aquel tiempo.

El hallazgo de los restos de este barco y las ánforas se produjo mientras se tomaban
imágenes con un sonar del fondo marino situado alrededor de la isla de Cefalonia. Los
científicos de la Universidad de Patras, con el Dr. George Ferentinos a la cabeza, no
daban crédito a lo que habían logrado encontrar.