Nicole Grimes tenía diez años cuando su abuela le regaló una perrita a la que llamó Chloe, pues creció siendo hija única y anhelaba alguien con quien compartir sus juegos. Chloe se convirtió enseguida en su ‘mejor amiga’ y juntas pasaron cuatro fantásticos años hasta que la vida cambió de repente para ambas.

Nicole y su amiga Chloe, una perrita cruzada entre Pomerania y Caniche, eran inseparables, hasta que cierto día sus vidas dieron un giro inesperado; el padre de Nicole cambió de trabajo y empezó a trabajar desde casa, por lo que no podía hacerlo en un ambiente ruidoso, lleno de distracciones y con ladridos de perro todo el tiempo.

¿Qué pasó con la perrita Chloe?
Fue cuando Nicole tenía 14 años que su perrita le fue arrebatada, pues sus padres llevaron a Chloe a una protectora, concretamente a la Sociedad Humanitaria del área de Washington, para que pudieran proporcionarle un nuevo hogar. Fue una experiencia muy dolorosa y traumática para Nicole, pero no tuvo otra opción más que aceptar la nueva situación y acostumbrarse a vivir sin su mejor amiga.

Sin embargo, la vida da muchas vueltas y una de ellas hizo que Nicole y su perrita Chloe volvieran a encontrarse ocho años después. Un día en que Nicole se encontraba ojeando la plataforma Facebook, vio una publicación en la que se anunciaba la adopción de una perrita curiosamente cruzada entre Pomerania y Caniche, que se llamaba Chloe y que además tenía 11 años, exactamente la misma edad que tendría su perrita en esos momentos.

Nicole se emocionó muchísimo y pensó de inmediato que no podían ser tantas casualidades, por lo que decidió ir en busca de la perrita para descubrir si realmente se trataba de su amiga Chloe. No podía quedarse con la duda y algo sorprendente ocurrió entonces, pues cuando la perrita vio a su antigua dueña la reconoció al instante y comenzó a lamerle la cara como lo hacía cuando era una niña. El momento fue mágico y entrañable, aparte de inesperado para ambas.

A pesar de todas las coincidencias, la familia de Nicole no se creía que fuera la misma Chloe, así que decidieron llevarla a una clínica veterinaria para que buscaran su microchip y pudieran corroborarlo. La sorpresa fue mayúscula cuando, efectivamente, los resultados verificaron que aquella perrita era la amiga de la infancia de Nicole.

Esta conmovedora e insólita historia fue compartida en la web y en seguida se ha hecho viral en las redes sociales, pues nadie terminaba de creerse que Nicole hubiese podido encontrar a Chloe de manera tan casual después de tantos años. Sin duda, este es un buen ejemplo de que la vida no para de darnos sorpresas y que, aunque demos algo por perdido, todo puede suceder manteniendo la esperanza.