Un ex bibliotecario y el propietario de una librería se declararon culpables del robo y el
tráfico de libros, mapas y otros objetos de la Biblioteca de Pittsburgh (Estados Unidos)
por un valor de 8 millones de dólares.

Gregory Priore, un ex archivero de 63 años de la Carnegie Library de Pittsburgh, y John
Schulman, propietario de la librería Caliban Book, son los protagonistas de esta historia.
Gregory fue el encargado de los robos en la biblioteca, mientras que John era quien recibía
la mercancía robada para tratar de venderla en su establecimiento en forma de falsificación.

El abogado de Schulman, Ember Holmes, aseguró en un comunicado que su cliente, quien
no tiene antecedentes penales, ha aceptado la responsabilidad de los cargos que se le
imputan ya que, dadas las circunstancias, debería haber sido consciente de que
probablemente todos esos libros habrían sido robados.

Según el abogado, “el señor Schulman ha dedicado gran parte de su vida a la venta de
libros raros y lamenta que estos procedimientos se hayan reflejado de forma negativa en la
industria del libro, así como en su familia y en sus clientes”.

En una declaración jurada, los fiscales del caso alegaron que Priore y Schulman habían
estado trabajando juntos para robar y traficar con artículos antiguos y raros de 1992 a
2017. La acusación se basa en robo de libros, mapas y otros objetos de valor para su
posterior venta a coleccionistas a través de la librería física o en internet.

Priore y Schulman fueron arrestados en julio del 2018, después de que una auditoría de
seguros realizada en la Sala de Colecciones Especiales R. Oliver de la biblioteca mostrara
que faltaban en las instalaciones más de 300 libros y objetos. Los artículos perdidos se
valoraron en torno a los 8 millones de dólares.

Priore, precisamente, había trabajado como gerente de esta sala hasta el año 2017. Las
autoridades relacionaron a Schulman con Priore cuando encontraron en el almacén de su
librería 40 de los libros que faltaban de la Sala R. Oliver.

Suzanne Thinnes, responsable de comunicación de la Carnegie Library, calificó el robo de
devastador. “La rabia y el dolor que sentimos es más bien por la decepción de haber
confiado en personas de nuestro entorno que considerábamos amigos y colegas. Este robo
es un delito muy grave, ya que se ha venido gestando durante un largo periodo de tiempo”.

Según la propia Thinnes, “el daño es significativo no solo para la Carnegie Library, sino
también para toda la comunidad literaria de la zona”.