La estrella que se escondió tras un hombre. Linda no quería ser actriz, pero Errol Flynn la convenció para ir a Hollywood.


Muy a su pesar, Linda Christian no pasó a la historia por su carrera cinematográfica. Tenía cierto talento y una desconcertante belleza, las dos características imprescindibles para triunfar en el Hollywood de la época, pero sus avatares sentimentales y la tragedia que sacudiría a su familia en los años 90 le borraron su nombre propio.

Linda es hoy la mujer de Tyrone Power, la suegra de Al Bano y, sobre todo, la abuela de Ylenia Carrisi. Christian falleció hace nueve años y el legado que deja es una familia rota y una historia con claroscuros con más parte de leyenda que de verdad.

La suya es la historia de la una niña sin arraigo, la de una joven llamada a ser actriz por casualidad y la de una mujer que durante años solo fue esposa y madre cuando sus pretensiones siempre fueron mucho más lejos.

Le hubiera gustado triunfar -y lo hizo- pero no del modo en que ocurrió. Se terminó conformando con lo que el destino le había preparado, le tomó el gusto al mundo del espectáculo e hizo de su imagen, sus relaciones amorosas y sus tragedias su principal fuente de ingresos. Para entonces ella ya era una estrella: Linda Christian.

Una vida nómada

Hija de un ingeniero neerlandés dedicado al negocio petrolífero, Linda Christian se vio obligada desde su tierna infancia a viajar y vivir en diferentes partes del mundo. Nació en Tampico (México), pero creció entre Sudamérica, África y Centroeuropa y lo cierto es que con solo 16 años ya hablaba a la perfección hasta ocho idiomas.

No soñaba con ser actriz, sin embargo, su ídolo adolescente Errol Flynn se cruzó en su camino y le hizo cambiar de planes. “Mi héroe de la pantalla, Errol Flynn, había venido a México y coincidí con él. Me preguntó: ‘¿Qué quieres hacer con tu vida?’ Y yo le respondí que soñaba con ser médico y cuidar de los enfermos.

Él entonces se rió de mí y me dijo: ‘¿De verdad quieres gastar tu vida cuidando a gente enferma? Vente conmigo’, me contestó, y no sé cómo pero me fui con él a Hollywood”, recordaba Linda en una entrevista en los años 90.

Así fue como con solo 16 años, pero con un gran físico, aterrizó en la meca del cine para enseguida ser descubierta por el magnate Louis B. Mayer. Este le ofreció un contrato con la Metro Goldwyn Mayer y entre 1944 y 1948 participó en varias películas que sin mucho éxito en taquilla -la más popular fue Tarzan y las sirenas- sí le reportó los contactos necesarios para llegar lejos. Al menos hasta Tyrone Power, el hombre que la catapultaría a una fama hasta entonces desconocida.

linda christian

El flechazo

Fue rodando Green Dolphin Street donde coincidió con una famosísima Lana Turner locamente enamorada de su amante, Tyrone Power. Dicen las malas lenguas que fue a ella a quien le escuchó nombrar el hotel de Roma en el que Power estaba instalado en su tournée europea y al que Linda acudió rauda para “coincidir” con el galán de Hollywood.

Lana, que antes de que Tyrone se marchase a Europa le había hecho una fiesta de despedida valorada en 10.000 dólares, perdió al amor de su vida en cuanto este se cruzó con Linda.

Fue en 1947 cuando ocurrió el flechazo. Linda llamó a la puerta de la habitación del hotel de Roma en la que se hospedaba Power y apenas un año después estaban casados. “A Tyrone Power lo conocí en Roma.

Fui a su habitación a pedirle un autógrafo para mi hermana y fue muy dulce conmigo y me invitó a tomar algo y a un cigarro, pero yo no fumaba. En cuanto me abrió la puerta explotó todo. Fue amor a primera vista y enseguida me pidió matrimonio”, recordaba Christian.

La pareja se casó el 27 de enero de 1949, pero tras unos inicios muy pasionales, enseguida su matrimonio comenzó a fracasar. Linda nunca superó los celos profesionales que sentía por su marido, al que le rogaba sin éxito que diera más la cara por ella en una industria que empezaba a no tenerla en cuenta, y esta decepción unida a tres abortos que minaron la salud emocional de Linda dieron al traste con el matrimonio. En 1955, tras seis años juntos y dos hijas en común, Romina y Taryn, se divorciaron.

Tras la ruptura, Linda comenzó una etapa de altos y bajos marcada por intermitentes relaciones sentimentales. Salió con el multimillonario brasileño Baby Pignatari, con el famoso Robert H. Schlesinger con quien se enfrentó en los tribunales por un turbio asunto relacionado con unas joyas valoradas en 100.000 dólares que, según él, ella no le había devuelto ni pagado, con Edmund Purdom, con quien después se casó tras años de idas y venidas, y con el piloto de carreras español Alfonso de Portago.

El beso de la muerte

Con este último fue fotografiada la última vez que a él se le vio con vida, el 12 de mayo de 1957. El deportista, que por entonces estaba casado, acababa de tener un hijo y tenía otro ilegítimo con Dorian Leigh, estaba con Christian el día que perdió la vida en un accidente. La actriz fue a verlo a la Miille Miglia de ese año, le besó justo antes de que se subiese a su Ferrari y en ese instante se disparó el objetivo. “El beso de la muerte”, titularon las crónicas.

Varios años después, en 1962 Linda Christian se casó con el actor Edmund Purdom. En 1963 se separaron. “No fue un gran matrimonio. Edmund estaba tan frustrado porque había tenido que esperar tanto tiempo para casarse conmigo que luego lo nuestro no funcionó. Nuestra historia no duró ni 24 horas”, recordaría después Linda en una entrevista.

Pero tras su segundo matrimonio fallido, Christian no renunció al amor, ni mucho menos. En 1964 conoció al torero Luis Miguel Dominguín durante un rodaje en España y ambos se enamoraron. Linda tenía previsto quedarse en el país unos meses, al final permaneció siete años. Fueron algunos de los mejores de su vida, marcados, sobre todo, por ese romance y por sus largas estancias en la Marbella donde se formaba parte de la flor y nata de la localidad malagueña.

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El caso Ylenia

Durante los 70 y los 80 su vida transcurriría sin grandes sobresaltos -volvió al cine con películas absolutamente olvidables- hasta que en 1994 desapareció su nieta, Ylenia Carrisi.

Ylenia era hija del dúo artístico formado por Romina Power, primera hija de Linda, y el cantante Al Bano. La actriz nunca encajó con su yerno (incluso se distanció de su hija por él y no le devolvió la palabra hasta que Romina no se había separado) pero lo más dramático fue que ni la tragedia de Ylenia sirvió para que acercaran posturas.

La versión oficial de la desaparición asegura que la joven fue vista por última vez por un vigilante que vio a la chica lanzarse al río Mississippi. La versión confirma que la desaparición fue voluntaria y 10 años después, en 2014, la muerte de Ylenia se declaró oficial.

Al Bano siempre creyó esta versión en contra de su mujer Romina y la madre de esta, que siempre apostaron a que la joven seguía viva. El enfrentamiento fue tal que al matrimonio le llevó al divorcio y a Linda a arremeter públicamente contra su yerno. “Ylenia sabía nadar perfectamente. ¿Cómo se iba a ahogar? Lo que pasa es que mi nieta tenía problemas con su padre. Al Bano es un ser complicado que siempre trató a su hija como a una esclava. Él tiene la culpa de que Ylenia se fuera de casa”, declaró Linda Christian en televisión.

Un triste final

El show que se ofreció con la desaparición de Ylenia enturbió la vida de una Linda Christian a la que, por entonces, pocos la recordaban por su pasado como actriz. Todo aquello, sin embargo, sí le devolvió la posibilidad de recuperar a su hija Romina tras años distanciadas.

De hecho, fue Romina quien se quedó al lado de su madre cuando la salud de esta empezó a quebrarse y el 22 de julio de 2011, en su residencia de Palm Springs, en California, fue también ella quien le tomó la mano a su madre en su último aliento. Un cáncer de colon había vencido a la gran Linda Christian.