La historia se repite: llega fin de mes y no te queda ni un euro. Te proponemos un plan sencillo para ahorrar sin sufrir ni pasar penalidades. Aunque eso sí, tendrás que renunciar a algún que otro capricho.


La mitad de los españoles confiesa que no puede ahorrar 150 euros al mes. Pero con una buena organización, es posible lograrlo. Aunque la capacidad de ahorro está condicionada por los ingresos de los que dispongamos, se pueden ir arañando euros a ciertos gastos. Para que sea efectivo, tienes que hacer un plan a principio de mes y seguirlo.

Si somos constantes, al cabo del año, habremos acumulado 1.200 euros, que puedes emplear en tus vacaciones o guardalos para imprevistos. Te damos algunos trucos para lograrlo.

Apuesta por las marcas blancas

Si llenas el carro de la compra mayoritariamente con marcas blancas, el ahorro es muy significativo. Esta cifra aumenta si acudes a aquellos supermercados que encabezan las listas de los más baratos. Y, aunque parezca una obviedad, compara siempre los precios antes de comprar.

Haz una lista de la compra y cíñete a ella

Con este sencillo truco, además de ahorrar, te aseguras la compra de cosas necesarias renunciando a los caprichos.

Ojo con las ofertas

Pueden tener el efecto contrario al pasarte de tu presupuesto y adquirir cosas innecesarias o que caduquen. Si no vas a tener fuerza de voluntad al acudir al supermercado, compra on line.

Atrapa el calor

El gasto de calefacción es el caballo de batalla de los hogares. Para reducirlo, mantén la temperatura recomendada de 21º. Cada grado adicional sube la factura un 7 %. De noche, se recomienda bajar el termostato entre 15 y 17º y para evitar fugas de calor, cierra las persianas y coloca burletes.

Apaga la luz

Aprovecha la luz natural y no enciendas el interruptor hasta que sea necesario. No dejes aparatos en stand by, ya que aumentarán tu factura mensual un 1 %. Pero si quieres que tu ahorro sea más efectivo, sustituye tus viejos electrodomésticos por otros eficientes y revisa tu potencia y tarifa contratadas para utilizar los electodomésticos cuando sea más barato.

Desayuna en casa

Con el dinero que te cuesta desayunar en el bar una semana, podrías tener para hacerlo en tu casa durante un mes. Lo mismo ocurre si comes fuera de casa, pero en este caso, si cambias el menú de restaurante por el táper, el ahorro será muchísimo mayor.

Renuncia al aperitivo

Cañas, vermut, vino, pinchos, tapitas… Quizá esto sea a lo que más te cueste renunciar, porque, además de que nos encanta, es una forma de relacionarnos socialmente. Pero si realmente quieres ahorrar, puedes prescindir de ello algún mes o tomarte el aperitivo en casa.

Hazte la manicura o pedicura en casa

Es un pequeño capricho que de vez en cuando nos concedemos y que también sirve para tomarse un breve tiempo de relax. Sin embargo, si la necesidad aprieta y ese dinero te viene bien para otras cosas más importantes, cómprate los productos que se requieren y hazlo en casa. Si no te ves capaz, siempre hay un familiar o alguna amiga mañosa que te haga el favor.