El desgaste físico producido por la enfermedad, sumado al estrés con el que convivimos, son los factores que han contribuido a la caída desmesurada del cabello en algunos pacientes.


La caída excesiva del cabello se ha convertido en una secuela provocada por la infección por Covid-19 y se ha visto incrementada por las situaciones de estrés y ansiedad que viven los pacientes; una realidad que ha llevado a que las consultas sobre tratamientos para eliminar o evitar la alopecia hayan aumentado durante estos meses, según MC360, clínica especializada en medicina capilar.

Esta patología que sufren aquellos que se han recuperado del Covid se conoce como efluvio telógeno agudo, y es un efecto temporal que se ha observado que padecen de forma más común las mujeres y que suele resolverse a medio plazo. La caída, por su parte, puede aparecer hasta tres meses después de haber cursado la enfermedad, ya que, por la inflamación o estrés celular, el folículo deja de crecer y entra en periodo de reposo.

“Este virus produce una caída de cabello que creemos que es debida a la propia inflamación celular global que se origina. No obstante, el efluvio telógeno, que lleva al paciente a perder mucho más de los 50 a 100 cabellos que suelen caerse por día, es un proceso transitorio que tarda aproximadamente entre tres y seis meses en recuperarse por completo; y aunque no tenemos posibilidad de evitar esta caída, sí podremos ayudar al cabello a recuperarse antes”, explica la Doctora Cristina Morante, directora médica de la clínica MC360.

Además, haber pasado la enfermedad de una forma más grave puede llegar a fomentar este efecto secundario, dado que los pacientes que han presentado más síntomas y más fiebre durante la enfermedad suelen sufrir una caída más aguda y una mayor pérdida de pelo. Sin embargo, este efluvio telógeno no se ha relacionado aún por el momento con otros problemas capilares previos de los pacientes. “Hemos comprobado, sobre todo, que mujeres que cuentan con un cabello denso y fuerte han presentado caídas muy abundantes. Algunas están acudiendo a su médico o dermatólogo por la pérdida de pelo tan masiva que están experimentado, incluso en grandes mechones. Por otro lado, hemos evidenciado también caída en pacientes postoperados en seguimiento”, indican desde MC360.

Asimismo, el estrés emocional y físico provocado por la incertidumbre sobre la que se sustenta nuestra vida actual es, de por sí, una causa de la caída del cabello que agravaría la propia acción del virus. Esta alopecia produce, a su vez, una ansiedad en el paciente que le dificulta el crecimiento del cabello; por lo que tratar este problema adecuadamente será primordial para ayudar a minimizar o evitar la alteración psicológica que provoca la propia caída.

De esta forma, la alimentación será un factor clave a la hora de tratar este trastorno y potenciar el crecimiento del cabello. “Será fundamental llevar una alimentación sana y equilibrada con todos los nutrientes, nunca carente en proteínas, ya sean vegetales o animales. Por ello, lo más recomendable será realizar una analítica completa en búsqueda de carencias para suplementar nuestra dieta; con alimentos que nos aporten oligoelementos, vitaminas y aminoácidos o, incluso, con suplementos nutricionales específicos de vitaminas como la vitamina D, que no es posible corregir solo con alimentación”, subraya la directora médica de MC360.

Por último, otras recomendaciones a seguir para fortalecer el pelo y evitar su caída se basarán en mantener el cuero cabelludo sin picores, caspa o exceso de grasa, para que el folículo pueda desarrollarse sin problemas, así como seguir los hábitos de higiene y cepillado habituales para ayudar a desprender el pelo que está a punto de caer y que el nuevo crezca antes.