Erika Benning, policía de Texas, se llevó la semana pasada la sorpresa más grande de su vida cuando un invitado inesperado y muy especial apareció de repente en su ceremonia de juramento como oficial de policía.

Su hijo, Giovanni Pando, es sargento del ejército y llevaba dos años sin verlo. Por este motivo, la conmoción fue todavía mayor cuando el viernes pasado se presentó en la ceremonia de su juramento como policía en el Departamento de Policía de Irving, en Dallas, según un emotivo vídeo publicado en Facebook.

¿Cómo fue el conmovedor encuentro?
El mismo Departamento de Policía publicó en los medios sociales este emocionante vídeo en el que Benning acababa de completar su juramento como policía. Estaba a punto de recibir su nueva placa cuando su hijo de 21 años de edad, destinado en el extranjero durante años, apareció de repente por sorpresa.

“Nunca ha dejado que algo le impida conseguir lo que quiere”, expresó el sargento Giovanni Pando sobre su madre, la oficial Erika Benning de 42 años. Al ver a su hijo con el uniforme se emocionó tanto que no pudo evitar echarse a llorar, siendo su propio hijo el que se acercó a consolarla.

El Departamento de Policía de Irving, para hacer todavía más especial ese momento, lo dispuso todo para que fuese Giovanni Pando el que colocara la nueva placa a su madre. En el vídeo se puede apreciar a Erika Benning intentando contener las lágrimas mientras su hijo procedía a ponerle la placa en su uniforme de policía. Después, se fundieron en un fuerte abrazo y se tomaron una fotos juntos.

“Todas las ceremonias de juramento son especiales, pero de vez en cuando uno se esfuerza en que alguna lo sea más que las demás”, escribió el Departamento de Policía de Irving acompañando al entrañable vídeo.

En una entrevista realizada a Erika Benning, una inmigrante de Honduras, reveló que esta
ceremonia había tardado mucho en llegar. El motivo fue que se quedó embarazada de Giovanni a una edad muy temprana, dejando de lado su sueño de convertirse en oficial de policía.

Cuando su hijo se graduó en la escuela secundaria se alistó en el ejército de los Estados Unidos y lo destinaron a Alemania, lo que significó que madre e hijo se alejaran tanto y durante un período de tiempo tan significativo. Por estos motivos, todavía fue más especial la sorpresa de que su hijo Giovanni le colocara su placa.

“Cuando mi hijo llegó y me di cuenta de que aquello era real, mi respiración comenzó a dificultarse y todo parecía apretarme. Pero no quería desmayarme porque quería disfrutar de aquel momento”, confesó Erika en la entrevista.

“El único otro momento que jamás olvidaré, que es más significativo que este, fue el día en que lo traje al mundo. Así que, este momento en el que él me colocaba la placa, debo decir que está a la misma altura que aquel”, continuó relatando Erika emocionada.

Además, añadió refiriéndose a su hijo que: “Él es la razón por la que respiro todos los días. Él es la razón por la que me despierto cada mañana. Él es mi mundo.”

Giovanni Pando estaba tan conmovido como su madre por este momento mágico, incluso admitió para la misma entrevista que lloró un “poquito de lágrimas” debido a la sorpresa. “Fue abrumador.

Sentí todas las emociones que se pueden experimentar, me sentía feliz por ella y también por lo mucho que la había echado de menos. También intentaba mantener la compostura”, explicó a la salida de la entrevista.

El sargento del ejército también manifestó que le gustaría seguir los pasos de su madre y convertirse en oficial de policía. “Nunca ha dejado que algo le impida lograr lo que quiere. Y mientras me criaba, eso es algo que siempre me ha predicado. Si quieres algo, trabaja por ello y lograrás tu objetivo”, explicó Giovanni.