Las ovejas se escaparon de una granja cercana a Gillside durante el mal tiempo en la zona. La pregunta que se hace todo el mundo es: ¿Cómo es posible que las tres ovejas aparecieran en aquel lugar? Fue Andrew Laverick, de 49 años de edad, quien descubrió a los animales en un tejado de Glenridding, en el Distrito de los Lagos en Cumbria, al noroeste de Inglaterra.

Cuando Andrew vio a las tres ovejas perdidas y heladas en el tejado, llamó a un granjero para que viniese de la granja de Gillside a por ellas antes de que fuera demasiado tarde. Los animales quedaron allí atrapados este miércoles por la tarde al intentar protegerse de las posibles inundaciones debidas al temporal.

“Vi esas ovejas y pensé para mí mismo: ‘¿Qué está pasando? Son solo ovejas en un tejado pero, ¿cómo llegaron allí?’, comentó Andrew a los medios de comunicación. Los corderos miraban pasar a los transeúntes desde lo alto para sorpresa de todo ellos.

“No todos los días se ven ovejas colgando, descansando en un tejado. Pensé que debían haber saltado o algo así, pero era muy divertido e inusual, así que saqué mi teléfono para filmarlo”, añadió Andrew. “Me sorprendió que pudieran saltar, pero así son los animales, pueden hacer todo tipo de locuras que no te imaginas.”

Según las publicaciones en las redes sociales, fue toda una tarea bajar de allí a las tres ovejas, pero por fortuna ahora están todas a salvo en la granja. Tampoco está claro todavía cómo se las arreglaron los animales para acceder al tejado de pizarra.

“No creo que haya sido muy elegante, pero todas las ovejas y los lugareños han vuelto ilesos a sus respectivos campos”, confirmó Andrew a través de Internet. “Me ha alegrado mucho la tarde, ha sido todo un espectáculo. Inmediatamente me puse a contárselo a todo el mundo, no podía dejar de hablar de ello.”

Además, otro de los rescatadores de los tres carneros hizo la siguiente declaración: “Probamos las habilidades del rugby cuando los bajamos. Uno salió corriendo, así que le gritamos a un transeúnte que atrapara a la oveja y él lo hizo, y lo derribó, pero se mantuvo firme.”

El señor Andrew Laverick es dueño de la tienda Catstycam, donde vende ropa exterior y tiene su sede en Glenridding. Confesó que aquella visión era bastante inusual y lo filmó todo con su teléfono móvil. Además, fue él quien avisó a la granja de Gillside y las ovejas pudieron ser rescatadas gracias a su colaboración.