Jennifer y Andre Laubach, ambos de 36 años de edad, pudieron sostener a sus gemelos en brazos por primera vez el pasado día 23 de abril en el Hospital Beaumont de Troy, en Michigan, Estados Unidos, según un portavoz del hospital.


Los pequeños mellizos, Mitchell y Maksim, nacieron el día 3 de abril, pero no pudieron conocer a sus padres hasta tres semanas después de su nacimiento. Los padres dieron positivo en la prueba de coronavirus justo en el momento del parto.

“Fue muy emotivo”, confesó Jennifer a los medios de comunicación. “Parecían tan pequeños y frágiles. Lloré cuando agradecí a las enfermeras por cuidarlos mientras no podíamos hacerlo”.

Jennifer había estado aislada en su casa durante una semana cuando comenzó a  experimentar síntomas de coronavirus, como falta de oxígeno, el pasado19 de marzo, según este portavoz. Andre, mientras tanto, comenzó a desarrollar síntomas más severos que los de su mujer unos días después, en concreto el 24 de marzo.

El principal riesgo era el embarazo de Jennifer, que rompió aguas el 2 de abril con ambos
contagiados de COVID-19 en la semana 32 de embarazo. Los mellizos fueron concebidos mediante fecundación in vitro.

La pareja se preparaba para ir al hospital, pero Andre, que padece de asma, comenzó a toser feo y a jadear con ciertas dificultades para respirar. Esto llevó a Jennifer a conducir hasta el hospital ella misma y a dejar a Andre en casa de su hermano, según la prensa.

“Miré hacia atrás a Andre sin saber si lo volvería a ver”, expresó Jennifer. Además, el portavoz de la familia informó también de que ambos recibieron los resultados positivos de sus pruebas de coronavirus minutos después de que ella rompiera aguas.

Jennifer dio a luz al día siguiente, aunque sus hijos fueron llevados de inmediato a la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales). Además, Jennifer fue puesta en cuarentena diciendo al personal que estaba “muy asustada” de haber podido contagiar a sus pequeños.

Durante los siguientes 20 días, Jennifer solo pudo ver a sus recién nacidos a través de
videoconferencia. “No podría haberlo hecho sin mis enfermeras en Beaumont, Troy”, dijo Jennifer según el portavoz. “El aislamiento era increíblemente solitario y deprimente. Mi enfermera me tomó de la mano y no tuvo miedo de tocarme. Me animó y me alentó”.

Después de tres largas semanas, Jennifer y Andre fueron por fin autorizados para conocer a sus gemelos el pasado 23 de abril y, afortunadamente, dieron negativo para COVID-19.

El pequeño Mitchell se fue a casa con sus padres dos días después, mientras que Maksim volverá con su familia durante esta semana.

“Solo quiero que la gente se tome este virus en serio y que no confíe ni en sus seres queridos, eso es seguro”, expresó Jennifer. “Mi corazón está con toda la gente que no tiene un final feliz”.

Hasta el martes por la tarde, se conocían al menos 38.000 casos en Michigan y 3.400 muertes atribuidas al coronavirus. En total, en todo el país de Estados Unidos se han reportado alrededor de 988.000 casos y 50.000 muertes por COVID-19.