El hotel Quanzhou se desplomó en el sudeste de china durante el fin de semana, por lo que ambos tienen la gran suerte de seguir con vida después de pasar tantas horas bajo los escombros. Este hotel estaba siendo utilizado para albergar a gente en cuarentena por haber estado expuestos al coronavirus, según han informado los medios de comunicación.

Tres largas horas de excavación intensiva fueron necesarias para la liberación de la mujer y su hijo de los escombros, que se produjo en la medianoche del martes. Es decir, tres días después de que el hotel se viniese abajo, según reportó una emisora local.

Los salvadores iban equipados con ropa de protección y mascarillas, los cuales cargaron con la madre y su hijo en una camilla y los llevaron a una ambulancia para recibir atención facultativa. Los paramédicos, por su parte, ayudaban a las víctimas a salir de los escombros, muchas de ellas con heridas en su cuerpo.

En total, 71 personas se encontraban dentro del hotel cuando se derrumbó el pasado sábado. Aunque esta mujer y su hijo, junto con muchos otros, consiguieron salir con vida de aquel siniestro, la emisora informó de que 10 personas siguen desaparecidas y se ha confirmado la muerte de otras 20.

El edificio se construyó en el año 2013 y fue convertido en un hotel exprés en 2018. No obstante, se han realizado en él reconstrucciones ilegales en múltiples ocasiones, según las declaraciones de un alto funcionario. Además, los dos supermercados del primer piso estaban siendo reformados y se remodeló un pilar, motivo por el que todo el edificio se vino abajo.

En un primer momento, no se conocía la causa del colapso del pilar y lo que provocó el
derrumbamiento del edificio. De hecho, las autoridades están llevando a cabo una investigación exhaustiva para determinar las causas del accidente.

Fue en Wuhan, China, donde comenzaron los primeros casos de una misteriosa enfermedad
respiratoria a finales de diciembre. Ahora se conoce como COVID-2019, una forma de coronavirus que, desde entonces, se ha extendido por todo el mundo.

Esto ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar una emergencia de salud pública, la primera que se ha realizado desde la epidemia de Zika en el año 2016. Hasta el 10 de marzo, ya se han confirmado más de 118.000 casos de coronavirus en todo el mundo, con más de 4.200 muertos.

730 de los casos confirmados de coronavirus fueron reportados en los Estados Unidos, con un total de 27 fallecidos como consecuencia de enfermedades relacionadas con el coronavirus. La mayoría de estos casos han sido confirmados en el estado de Washington, California y Nueva York, y los tres han declarado el estado de emergencia para intentar frenar su expansión.

Además, varios colegios y universidad de los Estados Unidos, entre ellos la Universidad de
Harvard, la Universidad del Sur de Carolina, la Universidad de Stanford, la Universidad de
Princeton y la de Nueva York también han tomado medidas de precaución suspendiendo o
cancelando las clases a medida que el virus continúa propagándose.

Y es que en la China continental ya son más de 80.000 casos diagnosticados con el COVID-19, y más de 3.100 personas han fallecido según la OMS. Pero no todo es negativo, pues más de 60.000 personas han logrado recuperarse del virus.

Los principales síntomas del coronavirus son: dificultad para respirar, dolor de garganta, tos, dolor de cabeza y fiebre. De modo que si tienes estos síntomas dirígete rápidamente al hospital o centro de salud, puedes salvar tu vida si actúas a tiempo.