Esta bonita historia está protagonizada por un labrador retriever de 12 años de edad, llamado Paxton, y Polly, una gatita de tan solo unos cuantos días de vida encontrada en la calle. La pobre gatita estaba detrás de unos matorrales llorando una fría noche de septiembre cuando la encontraron.


“Ellos se aman de verdad”, confesó su dueña, Morgan Webb pues, desde aquel entrañable día en que acogieron a Polly, se han convertido en amigos inseparables.

Paxton adora a Polly tanto que, cuando Morgan llevó a la gatita al interior, comenzó a darle un baño para limpiarla y quitar todas las pulgas de su cuerpo. Una vez concluyó el baño, el labrador la olfateó y acarició con el hocico como muestra de cariño.

En realidad, fueron unas gotas de leche derramadas accidentalmente sobre Polly lo que produjo esta unión. “Paxton la lamía, la lamía, la lamía, y se enamoró”, confesó Morgan Webb, de 30 años de edad, en una entrevista. Y añadió: “Creo que ahí es donde realmente comenzó su relación.”

Pasadas unas semanas desde que Polly fue adoptada por Morgan, la gatita no podía ver. No seguía la luz ni el movimiento de los dedos. En esos momentos, Paxton no paraba de lamer suavemente sus ojos entreabiertos y Polly se acurrucaba junto a su nuevo y cariñoso amigo.

“Ella estaba en una habitación tan quieta, que creo que escuchaba sus uñas y se le acercaba corriendo”, expresó Morgan sobre los fuertes sentimientos recíprocos que sentía Polly hacia Paxton. “Y esto era cuando no podía ver.”

Cuando la vista de Polly comenzó a desarrollarse, empezó a seguir a su amigo Paxton por todas partes. En el momento en que se separan, a Polly parece que le “da un ataque”. “Si él está fuera y ella dentro, ella llorará, llorará, llorará”, afirmó Morgan.

También manifestó que cuando Polly está fuera y Paxton dentro, él se acuesta junto a la puerta y espera hasta que regresa. “Creo que la ve como una hermana pequeña”, dijo Morgan Webb señalando a sus otros tres gatos, los cuales también disfrutan acurrucándose junto a Paxton.

“Ahora que es mayor, piensa en ella como la hermana pequeña que tiene que cuidar”, expresó la señora Webb. Además, la pareja nunca deja de levantar su ánimo y el de su marido. “Si tenemos un mal día, te calientan el corazón y le dan la vuelta al día. Nos hacen reír y sonreír, es muy reconfortante. Se aman de verdad.”