Katie Horne, una trabajadora de guardería de 21 años de edad, esperaba una operación de trasplante de hígado para salvar su vida. Sin embargo, fue retirada de la lista de trasplantes al dar positivo en la prueba del COVID-19.


Katie es natural de West Sussex, en Reino Unido, y fue remitida al hospital hace cuatro semanas con una severa condición hepática. Fue al Hospital Pincess Royal en Haywards Heath, donde los médico dijeron que era evidente que necesitaba un trasplante. Entonces fue transferida al King’s College Hospital en Londres, pero dio positivo en el test de coronavirus, según explicó su hermana Emma.

Como consecuencia, la chica no pudo entrar en la lista de trasplantes y luchó durante 12 días contra el coronavirus y esta afección del hígado. Pero lamentablemente Katie murió sin poder someterse al trasplante que podría haber salvado su vida.

El número de muertes por coronavirus en Gran Bretaña ha aumentado de 737 a más de 10.000, advirtiendo los expertos que es la cifra más alta de toda Europa.

Todos los donantes de órganos son sometidos actualmente a las pruebas de coronavirus y los trasplantes de pacientes contagiados son suspendidos para minimizar riesgos. Estas medidas han sido tomadas para detener la propagación del virus, pero Katie no pudo aguantar debido a su enfermedad.

La decisión fue tomada debido a que los receptores de los trasplantes suelen estar inmunosuprimidos para evitar el rechazo del órgano, algo que Katie no habría podido superar enferma de coronavirus.

La familia de Katie Horne está “completamente devastada” por su muerte ocurrida el pasado sábado. Sin embargo, su hermana Emma quiere que la trágica muerte de su hermana sea una “llamada de atención” para que la gente se tome más en serio esta pandemia.

Las declaraciones de los familiares de Katie fueron muy conmovedoras. “Si alguien necesita algo, siempre puede contar con Kate. Estaba tan llena de vida y feliz. No podemos creerlo, estamos absolutamente devastados”, declaró su hermana Emma.

“Es con gran tristeza que tenemos que informar a todos los amigos de Kate que tristemente falleció esta mañana a las 5:45 de una corta enfermedad y que contribuye a su muerte este devastador coronavirus. Ella siempre será amada y siempre estará en nuestros corazones”, manifestó su desconsolado novio, Jamie Carter, a través de Facebook.

Ahora, cientos de británicos que están gravemente enfermos y esperan trasplantes de órganos temen morir porque los procedimientos se han detenido debido al coronavirus. Además, el número de contagios por COVID-19 ha aumentado y necesitan tener disponibilidad de camas, posponiendo las operaciones de alto riesgo hasta que la situación se estabilice.

Pero no solo la falta de camas de cuidados intensivos ha hecho que algunos hospitales suspendan estos procedimientos, sino también la escasez de trabajadores del NHS (Servicio Nacional de Salud). No obstante, el deseo de proteger la salud de cientos de pacientes aumentará el riesgo de muerte de otros que están esperando una operación de estas magnitudes.

“Tener que ir al hospital mientras hay pacientes con coronavirus es muy preocupante. Esta es una oportunidad para un trasplante sin el coronavirus. Aunque mi cuerpo podría soportar el trasplante, cuanto más tiempo pase podría enfermar cada vez más”, afirmó Ana-Rose Thorpe, una chica de 29 años de Manchester que está esperando también un trasplante de hígado.

Otro caso a la espera de un trasplante es el de Lara Wahab, de 32 años. Ha vivido durante 25 años, desde que tenía 7, con una diabetes de tipo 1 que le ha ocasionado serios problemas de salud. Hasta el punto de que el pasado año le informaron de que sus riñones estaban fallando y debía someterse a un trasplante simultáneo de riñón y páncreas.

Sin embargo, tras el brote de coronavirus su operación está en suspenso y sabe que esperar una operación de estas características en estos momentos es difícil. Cuando el virus llegó a Reino Unido, Lara sabía que su condición de enfermedad renal en fase terminal significaba que estaba dentro de la categoría vulnerable. Ahora, solo espera que la operación llegue a tiempo y pueda salvar su vida.