John Lynch, un hombre de Nueva Jersey, Estados unidos, no pudo reunirse con su padre moribundo en el centro donde estaba siendo atendido debido a las precauciones tomadas para frenar la propagación de la pandemia de coronavirus.


Son muchas las familias que se han visto en esta misma situación, tanto en este país como en el resto del mundo. Por ello, John no tuvo más remedio que despedirse de su padre de 92 años de edad a través de una videollamada a través de FaceTime el pasado día 13 de abril, según explicó en su página GoFundMe.

Las restricciones de distanciamiento social en todo el país han afectado mucho a los hospitales, asilos de ancianos y centros de vida asistida. Estos suelen atender a pacientes mayores que corren un alto riesgo de contagiarse con el COVID-19.

Por este motivo, los hospitales y los centros de atención dependen más que nunca de la tecnología para conectar a las familias con los pacientes ingresados durante la pandemia de coronavirus. John Lynch es muy consciente de ello, por eso ha decidido donar iPads a hospitales y centros para ayudar a otros en su misma situación.

La experiencia de John de despedirse de su padre a través de FaceTime afianzó su creencia de que la tecnología de vídeo es más vital que nunca durante esta pandemia. Y es una de las razones por las que está inmerso en una misión para proporcionar instalaciones con dispositivos de vídeo a través de su iniciativa llamada ‘Operación Conexión: El Proyecto iPad’.

“En un esfuerzo por proteger a nuestro personal médico de primera línea y a sus pacientes, muchos centros médicos están poniendo sus edificios en cuarentena”, explicó John Lynch en su página de donaciones. Y añadió: “Aunque este es un paso necesario para detener la propagación del virus, la realidad de todo esto es bastante simple: la gente está sufriendo y muriendo sola”.

“Es mi deseo que pueda permitir la misma oportunidad para que otras familias acompañen a sus seres queridos en ese momento de necesidad”, aseguró John.

“Mi padre murió por causas naturales de la vejez y su transición de la tierra al cielo era algo
esperado”, confesó John. “Me rompe el corazón pensar en las miles de familias que han perdido repentinamente a un familiar o amigo debido al coronavirus”.

John Lynch hizo una de las primeras donaciones al Centro Médico Regional de Cape, en Nueva Jersey, después de enterarse de que las enfermeras estaban usando sus dispositivos personales para mantener a los pacientes en cuarentena conectados con sus familiares y amigos.

Desde entonces, John, que dirige la Fundación Lynch para apoyar la educación de los jóvenes, ha suministrado docenas de iPads a hospitales y centros de atención a la tercera edad en estados como Nueva Jersey, Nueva York, Pensilvania, Carolina del Norte y Carolina del Sur.

Ahora espera poder adquirir 100 iPads para enviarlos a otros hospitales y centros de atención, para lo que ya ha recaudado algo más de 100 dólares de su objetivo total de conseguir 5.000 dólares.

“¡Tenemos la oportunidad de marcar la diferencia en las vidas de los seres queridos en cuarentena mientras luchan contra el virus COVID-19 y otras enfermedades!”, escribió John en la página de donaciones. “Proporcionar a nuestros hospitales y centros de cuidado de ancianos iPads da a las familias la oportunidad de poder hablar entre ellos”.

Desde que el brote de coronavirus obligó a las familias a quedarse en casa en todo el país a
mediados de marzo, ha habido muchas historias de familias que han tenido que decir adiós a sus parientes moribundos a través de videollamada.

Y es que según la base de datos de un conocido periódico, Estados Unidos ha reportado más de 1,4 millones de casos y 84.938 muertes atribuidas al coronavirus hasta el pasado jueves por la tarde.