Benjamin Poirier, de 44 años de edad, grita: “Esto es el fin del mundo”, antes de matar a un niño de 11 años en un tiroteo al azar. Ahora se enfrenta a los cargos de asesinato en primer y segundo grado.


El niño de Idaho, Estado Unidos, murió tras una ráfaga de balas dirigidas a la casa móvil de su familia por este desconocido. Para ello, utilizó un rifle de alta potencia abriendo fuego
indiscriminadamente.

“Era el niño más dulce y educado, y siempre decía: ‘sí señor, no señor’”, aseguró Jon Dufresne, propietario del parque de casas móviles en Horsehoe Bend, a los medios. “Hablaba con suavidad. Esta familia era absolutamente una de las familias más agradables que conozco.”

El ayudante jefe, Steve Dorau, confirmó este tiroteo ocurrido el domingo por la noche en una entrevista. “Nuestros pensamientos y oraciones van a todos los involucrados en este incidente”, publicó en su página de Facebook el departamento de Policía.

Según el fiscal del condado de Boise, Adam Strong, el sospechoso observó a la familia del chico en una gasolinera y luego los siguió hasta la comunidad de casas móviles alrededor de las 10:25 de la noche. Allí disparó varias veces su arma contra la casa de la familia con ellos dentro, según han informado los medios locales.

Adam afirmó que el ataque parecía aleatorio: “Es el tipo más aterrador, porque no tenemos ningún tipo de provocación o cualquier otra cosa que conozcamos en este momento”, confesó a la agencia.

Por su parte, la oficina del Sheriff identificó al sospechoso con el nombre de Benjamin Poirier, de Emmett, a quien se ordenó retener en la cárcel del condado de Ada, en Idaho, sin fianza durante una comparecencia en el tribunal el pasado lunes.

El abogado de Benjamin Poirier no fue nombrado de inmediato, y por fortuna no hubo otros heridos en el tiroteo. Según un residente de la comunidad llamado Bob Drake, un ayudante del Sheriff respondió inmediatamente a la llamada de auxilio y fue capaz de reducir al tirador en el suelo con la ayuda de otro residente.

“Es solo un forastero que no es de la ciudad, no conoce a nadie en el parque, solo eligió este lugar”, dijo Jon Dufresne a los medios locales. “Dejó su coche en la carretera, caminó con una pistola gritando: ‘Es el fin del mundo’, ‘Es hora de morir’, y cosas así.”

Jon también reveló que el chico estaba matriculado en quinto grado y que su familia ha vivido en la pequeña comunidad durante unos tres años. Por otra parte, el fiscal Adam Strong dijo: “Como padre, no puedo imaginarme pasar por algo así con la pérdida de un hijo a una edad tan temprana en circunstancias tan desafortunadas.”