“Me llené de alegría”, confesó Martin Flatley, de 26 años de edad. Y añadió: “Toda esta espera, todo este tiempo, y finalmente conseguí sostener y escuchar y conocer realmente a esta maravillosa y fuerte mujer. En cuanto nos abrazamos, me dije: ‘Sí, ahora es de la familia’”.

Ambos estaban deseando conocerse, y los dos confesaron que el momento en que se encontraron el pasado sábado por la noche fue muy surrealista. “Estaba contando los meses y luego las semanas y los días”, expresó Deedra Morgan emocionada. “Ni siquiera sabía qué decir. Sentí tantas emociones que me quedé sin palabras.”

Martin y Deedra comenzaron a mantener comunicación en septiembre de 2018, casi dos años después de que recibiera el trasplante. Martin se había registrado en la primavera de 2015, con tan solo 21 años, en una campaña llamada ‘Get in the Game’ llevada a cabo por su equipo de fútbol para colaborar con la Fundación de Médula Ósea Andy Talley.

Esta organización sin ánimo de lucro fue creada por el ex entrenador de fútbol americano de la Universidad de Villanova, Andy Talley, para que otros equipos de fútbol universitarios organizasen campañas para aumentar el número de donantes.

“Esto siempre ha sido algo que he sentido como un privilegio”, explicó Martin Flatley a los medios de comunicación. “Este es mi deber como ser humano. Me sentí obligado a hacerlo porque estaba sano y era capaz.”

En esa época, a Deedra Morgan de Michigan, Estados Unidos, le diagnosticaron leucemia mieloide aguda (LMA), madre de un joven niño llamado Brayden. Se sometió a múltiples rondas de quimioterapia y fue declarada libre de cáncer en la Navidad de 2015.

No obstante, en junio de 2016 sufrió una recaída y le comunicaron que necesitaba un trasplante de médula ósea urgente para sobrevivir. “Estaba muy asustada. Me sentí como, ‘¿Qué pasa si no funciona?’. ¿Voy a seguir teniendo leucemia y posiblemente morir? Todo lo que podía pensar era: ‘¿Voy a seguir aquí para ver crecer a mi hijo?’”, recuerda Deedra.

Deedra Morgan no tenía posibilidades de que le ayudaran en casa, pues solo tiene un medio hermano y una hermana discapacitada que no eran compatibles. De manera que no tenía otra opción que confiar y esperar que un extraño pudiera salvar su vida.

Ese extraño resultó ser Martin Flatley. Un mes después de que Deedra recayera, Martin recibió un correo electrónico comunicándole que era compatible con alguien que necesitaba su ayuda. Solo recibió alguna información personal, el resto se mantuvo en el anonimato debido a las normas de privacidad del registro.

Sin dudarlo un segundo, Martin, que entonces tenía 22 años, comenzó el proceso de donación en el Centro Médico Hackensack. Además, durante todo el tiempo quería saber a quién estaba ayudando. “Mi mayor preocupación era: ‘¿Qué pasa si no quieren conocerme?' Sabía que quería conocerla tan pronto como fuera posible”, afirma el joven.

Para Deedra esos sentimientos eran mutuos: “Inmediatamente quise saber quién era la persona”, aseguró en una entrevista. Tras el éxito de la intervención, la pareja tuvo que esperar un año antes de intentar obtener la identidad del otro.

Así, en septiembre de 2018, después de que Martin expresara sus deseos de conocer a Deedra, se pusieron en contacto. “Decidí enviarle un mensaje de texto”, recuerda Deedra Morgan una vez recibió los datos personales de Martin. “Y de inmediato me envió un mensaje de texto, y él me respondió en mayúsculas, ‘Oh Dios mío, he estado esperando este día’”.

Deedra estaba emocinada: “Empecé a llorar a mares. No podía creer que esto estuviera sucediendo. Estaba tan emocionada y tan aliviada porque realmente quería que supiera quién era y no quería permanecer en el anonimato.”

Se negaron a hablar hasta que pudieran reunirse en persona, pero sus planes fallaron hasta el pasado sábado, que por fin pudieron reunirse en la 9ª fiesta anual de la Fundación Andy Talley de médula ósea.

Celebrada en el Valley Forge Casino Resort, cerca de Filadelfia, Martin y Deedra fueron separados estratégicamente hasta su emotivo encuentro en el escenario. “Fue realmente abrumador. No podríamos haber sido más afortunados de que ocurriera de esta manera”, manifestó Martin.

“Fue lo más maravilloso que he sentido en tanto tiempo”, añadió Deedra con su hijo de 6 años en el escenario. “Le estoy muy agradecida. Es literalmente mi superhéroe, mi Superman. Ahora tengo otro hermano”.

Además, compartió estas bonitas palabras hacia Martin: “Lo adoro absolutamente. Literalmente me salvó la vida. No sé qué habría pasado si no hubiera donado”. Por su parte, Martin solo espera que su historia anime a más gente a seguir sus pasos.

“Es una hermosa oportunidad que une a la gente como nunca antes se ha unido a alguien”, explica el joven. “Le das a alguien una segunda oportunidad en la vida que no necesariamente tendría y es tan sencillo.”