Richard Phillips ha pasado décadas en prisión por un asesinato acontecido en 1971 que él no cometió. Ahora se investiga la injusta condena de este ciudadano de Detroit, Michigan, ex trabajador de la industria automotriz y que, después de sus largos años en la cárcel, se ha convertido también en artista. Esta es su historia.

¿Cómo fueron los años en prisión de Richard Phillips?
Actualmente, Richard cuenta con 73 años de edad y fue incriminado en aquel asesinato por el verdadero culpable, un hombre que acabó convirtiéndose en el testigo destacado durante el juicio de nuestro protagonista. Cuando lo encerraron en su celda por primera vez en 1971, decidió recurrir al arte como vía de escape para mantener la cordura en un lugar tan despiadado y con tanta gente realmente perversa a su alrededor.

Tanto fue así que, en el momento en que fue puesto en libertad, concretamente en 2018, Richards Phillips había creado más de 400 pinturas utilizando la técnica de la acuarela, todas ellas inspiradas en las fotografías que fue descubriendo en la prensa a lo largo de esos años.

Lo más bonito de esta historia es que jamás se dio por vencido; él estaba convencido de su
inocencia y sabía que la verdad saldría a la luz tarde o temprano. No perdió nunca la esperanza y jamás permitió que aquellas desafortunadas circunstancias acabaran con su vida. Así, gracias a su optimismo, salió adelante a través de su inspiración y creatividad.

Hoy día, Phillips está vendiendo sus pinturas a unos precios muy elevados, algunas de ellas incluso han superado los miles de dólares. Además, su historia ha llegado a la televisión, donde se emitirá un programa especial contando todos los detalles de estos acontecimientos que han cambiado por completo la vida de este ciudadano estadounidense.

Fue en el año 2010 cuando el supuesto co-acusado de Phillips, Richard Polombo, dejó claro en una junta de libertad condicional que el acusado no tenía nada que ver con el asesinato de Gregory Harris en 1971, por el que se le acusaba, ni más ni menos que 39 años después de que entrase en prisión. Además, Polombo declaró que el verdadero asesino incriminó a Phillips de tal manera que incluso ayudó a los fiscales a reconstruir el caso en su contra.

Ocho años más tuvieron que pasar para que Richard Phillips fuera puesto en libertad por fin en 2018. Fue gracias a un grupo de estudiantes de derecho de la Universidad de Michigan que trabajaron codo con codo con la Oficina Fiscal del Condado de Wayne hasta que lograron probar su inocencia.

En conclusión, 45 años de cárcel por un asesinato que jamás cometió y una recompensa de 1,5 millones de dólares en compensación por el daño causado, más todas la obras de arte que ha creado en su celda. Phillips ha ganado además la distinción única de haber sido la persona que más tiempo ha pasado en prisión, eximido de culpa, en la historia de los Estados Unidos. Un récord que, probablemente, no le haya entusiasmado conseguir.