Un avión con destino a Tokio estalló en llamas después de realizar la maniobra de despegue el pasado domingo en la pista del Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino de Manila, la capital de Filipinas.


La aeronave transportaba suministros médicos para combatir la actual pandemia de coronavirus que azota al mundo entero. Las ocho personas que iban a bordo del vuelo RPC 5880 de Lion Air murieron, según informaron los medios locales, entre ellos un estadounidense y un canadiense.

Por su parte, el senador de Filipinas, Richard Gordon, que también es el jefe de la Cruz Roja de Filipinas, informó de que las ocho personas que iban a bordo eran: un médico de vuelo, un enfermero, un médico, tres tripulantes de vuelo, un paciente y su acompañante.

“El avión se incendió y explotó cuando despegaba de la pista 24 de la NAIA”, confirmó Richard Gordon. Las víctimas no han sido identificadas de forma pública, pero no solo hay que lamentar estas vidas, sino todas las que estaban esperando estos suministros que ahora no podrán recibir, suponiendo un gran riesgo para su salud.

Según las declaraciones de la Cruz Roja de Filipinas en Twitter, inmediatamente fue enviado un camión de bomberos al lugar del accidente con siete miembros y dos ambulancias con personal médico para atender a las víctimas, pero nada se pudo hacer por salvar sus vidas.

Actualmente, Filipinas tiene unos 1.418 casos confirmados de coronavirus o COVID-19 y la cifra de muertos ya asciende a 71 hasta el día 29 de marzo, según una revista estadounidense.

Las Autoridades del Aeropuerto Internacional de Manila declararon a un importante periódico norteamericano en un comunicado que la pista ha sido cerrada y que se está llevando a cabo una investigación sobre el fatídico accidente. Sin embargo, hasta el momento no se ha podido esclarecer el motivo de dicha tragedia.

A pesar de que los suministros médicos no podrán llegar a su destino, Tokio, se espera que pronto puedan volver a reunir todo lo necesario para realizar de nuevo el envío.

En cualquier caso, para obtener la última información sobre el COVID-19, se recomienda a los ciudadanos que utilicen los recursos en línea que han puesto a nuestra disposición los CDC, la OMS y los distintos departamentos de salud pública locales.

La situación que estamos viviendo ya es de por sí demasiado precaria para que estas cosas ocurran. No obstante, no debemos perder la esperanza de que el coronavirus acabará convirtiéndose en una terrible pesadilla en un futuro no muy lejano.