David López Muñiz, 20 años, Ayudante de cocina: «Hay que luchar por cumplir tu sueño. Yo lo he logrado».


Cuando llegamos al restaurante Gallinas y Focas, David ya estaba esperándonos, ataviado con su impecable uniforme de trabajo, su mandil y su gran sonrisa. “No estoy nervioso”, aseguraba a sus compañeros, que le abrazaban al verle.

No nos hizo falta mucho tiempo para comprobar que está feliz trabajando allí y que le encanta su trabajo. “Llevo seis meses trabajando en este restaurante como ayudante de cocina y maestro repostero y me gusta mucho mi trabajo.

Mi labor es ayudar en el servicio, hacer preelaboraciones y elaboración de postres, entre otras cosas. Me gusta todo lo que hago… bueno… todo todo no, porque preparar los chipirones no me gusta mucho”, reconoce, ante la mirada cómplice del director del restaurante, Víctor Luena.

David tiene claro que quiere dedicarse a la cocina, que es para lo que se ha preparado. “Estudié dos años en la escuela La Rayuela de Móstoles y tengo la titulación, pero quiero seguir haciendo cursos de cocina para aprender más”.

Más ayudas

Asegura que en Gallinas y Focas le han acogido muy bien desde el primer día y ha hecho “muy buenos amigos”, algo que sabe que no siempre ocurre con chicos que, como él, tienen algún tipo de discapacidad.

También es muy consciente de que muchos de ellos no pueden llegar a cumplir su sueño, porque no se les da la oportunidad. “Se debería ayudar más a las personas con discapacidad para que puedan tener un futuro mejor. A mí los que más me han ayudado han sido mis padres”, afirma de forma contundente.

Por eso, a David le parece muy bien que haya filmes como Campeones, “para que la gente sepa que podemos realizar cualquier trabajo que nos propongamos. Uno de nuestros compañeros, Jesús Lago, es uno de los actores de esta película”, añade.

“Yo diría a todo el mundo que siempre hay que luchar por lograr tus sueños. Yo lo he logrado. Todo se puede conseguir con mucho trabajo y esfuerzo”.
síndrome de down

Todo un futuro por delante

En la actualidad, David vive con sus padres, pero el día de mañana tiene claro lo que quiere hacer. “Yo quiero vivir solo. Por eso, ayudo a mi madre en casa a cocinar, coloco los cacharros, hago mi cama, recojo mi habitación… Hay que saber hacer las cosas de la casa”.

Pero aunque la cocina es su mayor hobbie, a David también le gusta mucho la música y es fan del cantante malagueño Pablo Alborán. También le apasiona el cine, donde también tiene su favorito: “Luke Evans”, afirma.

“David, ¿hay algo que quieras que ponga en esta entrevista?”, le preguntamos. “Que quiero mucho a mi familia, que es a la que le debo todo. Gracias a ellos, he podido cumplir mi sueño”, responde emocionado.

Acabamos nuestra charla y David se marcha para continuar con sus vacaciones. Se lleva su mochila cargada de sueños. También un trocito de nuestro corazón.

“Se debería ayudar más a las personas con discapacidad para que puedan tener
un futuro mejor. A mí, me han ayudado mis padres”

Una apuesta por la inclusión

El restaurante Gallinas y Focas es un proyecto auspiciado por el Grupo AMÁS, entidad sin ánimo de lucro, que apuesta por la inclusión social y laboral de personas con diversidad funcional intelectual. En el caso del restaurante, se trata de más del 50 % de la plantilla.

“Para la gran mayoría, es su primer contacto laboral y tienen que hacer su proceso de aprendizaje. Siempre adaptamos el puesto a sus capacidades”, cuenta su director, Víctor Luena Fuentes.

“Como buscamos la sostenibilidad, la lavandería, mantenimiento y demás lo hace la fundación y todos los beneficios generados se reinvierten dentro de la misma”, explica Víctor.

Los empleados no tienen un tiempo límite para permanecer en el restaurante, aunque “la idea es que los veteranos evolucionen y puedan trabajar fuera en las condiciones que merecen. Si todos los trabajadores tuvieran la mitad de la actitud que tienen ellos, nos iría mucho mejor en este país”, concluye el director de Gallinas y Focas.