Volver a las recetas tradicionales y a los postres caseros nos ayudan a relajar tensiones y Disfrutar de los pequeños placeres de la vida. En un mundo en el que siempre vamos con prisa, tomatelo con calma.


Cada cierto tiempo aparecen términos en inglés que se ponen de moda y que no sabemos muy bien de dónde salen. El último de ellos tiene que ver con recuperar la tradición de los postres caseros, volver la vista al pasado, tomarse las cosas con calma, el relax… Se trata de Procrastibaking, que viene de mezclar dos palabras inglesas: procrastinate y baking. O lo que es lo mismo, procrastinar, aplazar algo, retrasar una cosa, y hornear… Vamos, lo de cocinar a fuego lento de toda la vida, pero aplicado sobre todo a la repostería.

Pero no se trata de un concepto gastronómico

O al menos no del todo. Porque lo que defiende este movimiento es una filosofía muy especial: la cocina como terapia. Está demostrado que centrarte en una actividad concreta que incluya movimientos repetitivos y suaves nos ayuda a controlar el ritmo cardiaco e incluso nos baja la tensión arterial. Amasar consigue ese efecto (pero también cosas como tejer, acariciar un gato, pintar con números… ), nos permite desconectar y recuperar al mismo tiempo los postres tradicionales, las recetas caseras de nuestras madres y abuelas que, por desgracia, se están perdiendo.

Dedicar una tarde a disfrutar y jugar en la cocina

Esa es nuestra propuesta, saca tiempo para ti, ponte un delantal (o no), algo de música y diviértete mezclando ingredientes y dejándote rodear de los aromas de nuestra infancia: chocolate caliente, canela, vainilla, anís estrellado… sabiendo que al final todo eso se transformará en un postre delicioso que sorprenderá a nuestra familia o amigos. Y tranquila si no es así, porque a veces las cosas no salen a la primera. Solo es cuestión de practicar y practicar.

Lo mejor de todo es que, aunque nosotros proponemos cocinar como forma de relajación, también podemos ampliar el círculo y hacer que participen nuestros hijos o incluso organizar una tarde con amigas.

¿Y qué postres caseros son los mejores para liberar tensiones?

Pues, como hemos dicho, sobre todo los que implican movimientos automáticos, que apenas nos hagan pensar: batir, mezclar, rellenar moldes, extender masas… Y la lista de joyas que pueden salir de esto es infinita.

Hay postres caseros que son muy fáciles de hacer, que no requieren ingredientes complicados y que son de lo más agradecidos. Por ejemplo, con un poco de pan, leche, huevos y azúcar te saldrán unas torrijas deliciosas.

Con casi los mismos ingredientes, quitando el pan y añadiendo harina podemos elaborar unas increíbles filloas gallegas, iguales a los frixuelos asturianos y muy parecidas a las crèpes galas. Con leche, huevos y azúcar preparamos flan. Si le añadimos pan tenemos púdin. Y luego está la horchata casera, el arroz con leche…

Sin medidas

Además, al contrario de lo que sucede con platos más complicados, muchas veces los ingredientes de estos postres se ponen “a ojo”. ¿Y eso cuánto es? “Lo que te pida la masa”, decían nuestras abuelas. Y tenían toda la razón. Porque al final no solo son alternativas deliciosas y sanas frente a la peligrosa bollería industrial, si no que se convierten en todo un homenaje al trabajo de nuestras mayores. Y además es bueno para nuestra salud.

Si tienes hijos…

Pasar una tarde en la cocina haciendo postres con ellos será genial. Pero también puedes cocinar para tus compañeros de trabajo. O reunirte con varias amigas y pasar la tarde entre fogones…

Te recomendamos este postre: Filloas

Ingredientes:
•3 huevos
•200 g harina
•1/2 l leche
•mantequilla
(se puede cambiar por aceite o unto de cerdo)

Preparación:
Mezclar los ingredientes y dejar reposar 1/2 h en la nevera. Engrasar una sartén antiadherente, extender una capa fina de masa, esperar 1 min y dar la vuelta. Tomar sola, con azúcar, nata…