Si estás pensando en cambiar de coche, antes de tomar una decisión, valora todas las opciones de compra en función del uso que vayas a darle a tu vehículo. El objetivo es ahorrar más y contaminar menos


A la hora de elegir nuestro próximo coche, hay algunos aspectos que debemos tener en cuenta para asegurarnos de que estamos realizando una buena adquisición basada en criterios objetivos y razonables.

La diversidad de opciones y ofertas, así como los constantes cambios en la legislación sobre la circulación de vehículos en base a su contaminación junto a nuestras necesidades específicas hacen necesario seguir una serie de pautas y recomendaciones para realizar una compra razonable. Aquí te damos todos los puntos clave que debes tener en cuenta antes de realizar esa inversión tan importante.

Compara los precios

Cuando tenemos decidido qué tipo de coche queremos y qué uso le vamos a dar, es evidente que el precio resulta fundamental a la hora de decantarse por un modelo u otro. Hay coches de marcas diferentes que son muy similares entre sí y las prestaciones son también muy parecidas, sin embargo, unos fabricantes son siempre más caros que otros.

Consumo de combustible

Si el vehículo va a circular normalmente por carretera, es recomendable un coche de mayor cilindrada y potencia. En cambio, si los trayectos van a ser cortos y en ciudad, el consejo es comprar un vehículo de baja cilindrada; de esta forma el consumo será más reducido. Por norma general, los motores diesel consumen menos que los de gasolina. El kilometraje debe decidir qué carburante es el ideal para cada caso.

Restricciones de circulación

Comprar un coche sin etiqueta medioambiental en Madrid o Barcelona puede generarnos más de un problema. A día de hoy, un coche diésel tiene las mismas restricciones al tráfico que el equivalente de gasolina. En el caso de Madrid, la prohibición de circular por zonas céntricas se extiende a los diésel anteriores a 2006 y a los de gasolina matriculados antes de 2000. Estas medidas buscan fomentar el uso de coches híbridos y eléctricos en las grandes ciudades, sin embargo, no son factibles para largas distancias, porque apenas pueden circular más de 50 km con energía eléctrica.

Seguridad

Junto a los airbags y el sistema ABS, sí sería interesante contar con un sistema de frenada de emergencia, el avisador de cambio involuntario de carril, el detector de objetos en el ángulo muerto y el cambiador automático de luces de carretera.
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Equipamiento y tecnología

El modelo elegido puede tener un diseño convincente, un motor adecuado y un precio casi increíble, pero, en ocasiones, la versión básica no cuenta con el equipamiento imprescindible de acuerdo a las necesidades actuales. Por ello, merece la pena invertir en sistemas de ayuda a la conducción.

Coste de mantenimiento

Puede que el precio inicial de un vehículo sea bajo, pero, en cambio, el mantenimiento resulte muy caro. Por eso, investigar sobre el servicio técnico de una marca y los costes de mantenimiento (revisiones, neumáticos, etc.) de cada vehículo, determinará si una compra es buena en el presente y con miras al futuro.

Emisiones y eficiencia

Si utilizamos un coche eléctrico o híbrido generaremos una energía más limpia. Esto conlleva una bajada en las emisiones de CO2 y NOx, gases que emiten combustibles como el diesel o la gasolina.

Garantía y servicio posventa

Asegurarnos de un buen servicio de atención al cliente y posventa nos genera garantías de cara a futuras compras.

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Escoge el coche según tu uso

Para trayectos cortos, coche eléctrico

Es la opción ideal para quien pueda recargarlo con facilidad y vaya a circular por ciudad o alrededores, sin superar en exceso los 100 km entre recargas. Sus emisiones directas son cero, como su consumo de combustible. Aproximadamente, el coste eléctrico por cada 100 km es de unos 1,20 euros.

Más de 20.000 km al año: diésel

Funcionan únicamente con combustible de gasóleo. Es una alternativa de compra para quienes realicen más de 20.000 km/año y, sobre todo, fuera de ciudad. Consumen poco, especialmente en carretera. Sin embargo, siguen siendo los que más óxido de nitrógeno producen (NOx).

Hasta 10.000 km/año: gasolina

Utilizan únicamente gasolina como combustible. Es una buena elección si no vamos a recorrer más de 10.000 km anuales. Además, son los que mejores sensaciones de conducción aportan en deportivos y modelos de altas prestaciones. Sin embargo, son los que más consumen. Es decir, desde el punto de vista de la contaminación, los coches de gasolina son los que producen más CO2, uno de los principales gases responsables del efecto invernadero.

En ciudad: coche híbrido

Son ideales para un uso interurbano ya que cuentan con la calificación Cero emisiones. Sin embargo, su precio es más elevado que los vehículos de gasolina o diésel, sobre todo en el caso de los híbridos enchufables. Pueden utilizarse en ciudad y en trayectos cortos sin apenas consumo, dejando la autonomía de gasolina para trayectos largos.