En apenas 20 años, España será el país con mayor número de ancianos del mundo, muchos de los cuales vivirán solos, lo que incrementa la demanda de profesionales bien cualificados. Te contamos cómo formarte para ello.


Los avances científicos y la mejora en la calidad de vida han logrado que hoy en día se alcancen unas edades hasta hace poco tiempo impensables. Una circunstancia que cobra especial importancia en España, que en 2040 será el país con más ancianos del mundo. Y es que la esperanza de vida será de 85,8 años y los octogenarios podrán superar los cuatro millones.

Por otra parte, en 2033, habrá 2,4 millones de habitantes más que ahora, de los que 1 de cada 4 tendrá más de 65 años. Si a esto le sumamos que el 12 % de ellos vivirán solos, hace evidente que habrá un incremento en la demanda de profesionales cualificados en el cuidado de la tercera edad.

Qida, empresa dedicada a la atención domiciliaria a ancianos y dependientes, y a formar a cuidadores, apunta: “Habrá cada vez más personas que padezcan algún tipo de enfermedad o dependencia por la cual van a necesitar asistencia”.

Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población provocará que la labor de los cuidadores no profesionales que presten su ayuda a familiares o amigos también cobre especial relevancia en el futuro. ¿Pero cómo hay que formarse para ser cuidador? Te damos las claves.

Nivel profesional

Hasta hace muy poco tiempo ser cuidador era un trabajo generalmente muy precario, poco valorado y mal retribuido, desempeñado muchas veces por personas sin ninguna formación ni vocación. Afortunadamente las cosas están cambiando. La mayor demanda de cuidadores y la exigencia por parte de las personas dependientes y sus familias de una mejor cualificación de los mismos han provocado que, afortunadamente, se tienda a una mayor profesionalización. Nadie duda de que un cuidador, bien preparado, remunerado y satisfecho siempre ofrecerá un mejor servicio, lo que también es una fórmula eficaz para luchar contra el maltrato.

¿Qué puedes estudiar?

No todo el mundo puede ser cuidador profesional. Para ello, se requiere mucha empatía, paciencia, positivismo, capacidad decolaboración y de análisis para detectar problemas, interés por los temas sanitarios, estabilidad emocional y disponer de toneladas de cariño para regalar.

Si crees que tu carácter encaja con estas aptitudes, entonces deberías decidir el perfil profesional por el que te decantas. El cuidador de ancianos, tanto en residencias como en domicilios particulares, suele ser técnico en atención socio-sanitaria o técnico en cuidados auxiliares de enfermería, que son ciclos formativo de grado medio de Formación Profesional. Además existen numerosos talleres y cursos formativos muy interesantes.

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Hay que formarse

Conscientes de la necesidad de profesionales, han surgido empresas que además de ofrecer el servicio de cuidadores, los forman debidamente. Qida es una de ellas. “Hay un apoyo continuo para los cuidadores, tienen conexión con otros profesionales para ir haciendo evaluaciones continuas y hacen formaciones”, aseguran.

Nivel familiar

Los cuidadores no profesionales son aquellos que prestan a un familiar o amigo con dependencia los apoyos para satisfacer sus necesidades. Aunque se pueden repartir las tareas, suele existir un cuidador principal, que asume mayor responsabilidad, tiempo y esfuerzo.

Según el Instituto Nacional de Estadística, el perfil del cuidador es una mujer, mayor de 52 años, que comparte casa con el dependiente y sin trabajo remunerado.
Pero la incorporación de la mujer al trabajo y el cambio de roles han provocado que el número de cuidadoras no profesionales disminuya. Así, se estima que en el futuro no existirán cuidadoras suficientes para atender en el entorno familiar a los dependientes, lo que refuerza que el cuidador profesional sea un oficio con futuro.

Eso sí, aquellos que sigan desempeñando la labor de cuidadores con sus allegados deberán estar cada vez más preparados. Si te encuentras en esta circunstancia, lo primero que debes hacer es recopilar toda la información médica y legal necesaria (Ley de la Dependencia), establecer un completo plan de cuidados para poder compaginar tu vida personal con el adecuado cuidado de tu familiar y aprovechar todos los apoyos y ayudas que tengas a tu alcance.

Servicio de apoyo

Cruz Roja tiene a disposición de los ciudadanos la web www. sercuidador. org de apoyo a los cuidadores no profesionales. Se trata un práctico portal que proporciona información, asistencia telefónica gratuita (900 365 100), ayuda emocional, grupos de apoyo y programas de respiro familiar. Además, ofrece una completa Guía Básica para Cuidadores, de descarga gratuita.

También publican cursos y talleres que se realizan en toda España para formar y ayudar a los cuidadores. Pero como existen muchas entidades tanto públicas como privadas que ofrecen formación, se recomienda consultar en los Servicios Sociales de tu localidad.

Que no te pase factura ser cuidador

La experiencia
Ser cuidador es una de las experiencias más enriquecedoras y satisfactorias que existen. Pero es necesario tener un buen estado físico y mental, porque también es una labor llena de dificultades y renuncias. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología junto con la firma Lindor han establecido el 5 noviembre como el Día del Cuidador.

Reglas básicas

  • Duerme y descansa, no abandones tus aficiones y relaciones sociales y disfruta de tu tiempo libre. Desconecta.
  • Pide ayuda. Si eres cuidador no profesional, organiza un plan de reparto de tareas con tus allegados o reclama ayuda a los Servicios Sociales, que puede ser logística y/o económica. Si eres un profesional y estás sobrecargado de trabajo, comunícalo a instancias superiores para solucionarlo.
  • Haz ejercicio, mantén una alimentación saludable y cuida tu salud. La labor del cuidador requiere un esfuerzo físico importante, por lo que es fundamental que te mantengas en forma. Aprende a mantener una higiene postural.
  • Cuida tu estado anímico. Si no estás bien psicológicamente, no podrás cuidar de nadie. El estrés, la ansiedad y la tristeza son malos aliados. Ante los primeros síntomas, acude a un especialista. Hablar con compañeros o gente en tu misma situación puede ser de gran ayuda.