No solo nos ayuda a pasar un rato divertido. Reír tiene innumerables beneficios para nuestra salud física y mental, como nos demuestran el actor Pepe Viyuela y el risoterapeuta Carlos Berzal. Y es que, como decía Charles Chaplin, “un día sin reír es un día perdido”.


Allá por 1999 Harvey Ball, que creó el símbolo iConográfico de la Carita Feliz en 1963, proclamó que el primer viernes de octubre sería el Día Mundial de la Sonrisa, dedicando esa fecha a recaudar fondos para obras benéficas. Su lema es: “Haz un acto de bondad: ¡ayuda a una persona a sonreír!”. Una hermosa iniciativa que muchas otras organizaciones secundan hoy en día. Pero al igual que la solidaridad, la risa no debe ser flor de un día. Además de formar parte del lenguaje universal y de ayudarnos a socializar, tiene muchos beneficios para nuestra salud física y psíquica. ¡Y es gratis!

Los beneficios de la risa

Todos hemos comprobado que después de una reunión en la que nos hemos hartado de reír, nos sentimos renovados y más alegres. Pero este bienestar va más allá de lo puramente satisfactorio del momento. El risoterapeuta Carlos Berzal divide estos beneficios en cuatro niveles:

A nivel energético, la risa nos carga las pilas, aumenta las ganas de vivir, combate el insomnio, mejora la actitud ante la vida y te hace sentir mejor contigo mismo y con los demás.

A nivel mental, te ayuda a liberarte de las preocupaciones, porque cuando te ríes no piensas en otra cosa, baja el nivel de estrés al reducir la hormona cortisol causante del mismo y te aporta claridad mental.

A nivel emocional, fomenta la autoestima y te motiva a estar más animado, deshinibido y feliz al segregar las hormonas de la felicidad: endorfinas, dopamina y serotonina. También disminuye el miedo, la rabia, la timidez y hace aflorar la ternura.

Y por último, a nivel físico, los músculos se fortalecen -se movilizan más de 400-, el cuerpo se oxigena, la piel luce más tersa, aumentan las defensas, disminuye los riesgos de padecer problemas cardíacos y alivia el dolor gracias a las endorfinas. En conclusión: los órganos se mueven, las vísceras respiran y las células sonríen.

Para este reportaje, además de contar con el testimonio del risoterapeuta Carlos Berzal, y de tres de los alumnos de sus talleres, hemos podido hablar con el actor y payaso Pepe Viyuela, para quien “la risa es una herramienta poderosa, que nos ayuda a mantenernos a flote”.

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“ los payasos sin fronteras regalan esperanza”

“Comencé a colaborar con Payasos Sin Fronteras sobre el año 94. Trabajamos a nivel nacional e internacional, donde nuestra labor es acudir a aquellos lugares en los que, ya sea por desastres naturales, conflictos o hambrunas, hay poblaciones que lo están pasando mal. Visitamos campos de refugiados y hospitales dirigiéndonos a la población infantil, especialmente. Llevamos espectáculos de circo muy visuales para superar la barrera del idioma.

En el momento en el que ves que los niños se ríen y participan, el esfuerzo, miedo o preocupación que hayas podido tener, se evaporan. También vienen los padres a darnos las gracias… Es muy fácil conectar porque es gente necesitada de entretenimiento, humor y estímulos positivos. Nos gusta decir que apuntamos la esperanza en los ojos y el corazón de la gente. Solemos trabajar en proyectos compartidos con otras ongs. Porque es fundamental el aporte de alimentos, medicinas y demás, pero hay un aspecto más intangible que es la recuperación psicológica.

Un recuerdo feliz

Siempre cuento una anécdota que ilustra esto: el fundador de la ong, Tortell Poltrona, se encontró con una niña en un campo de refugiados de la antigua Yugoslavia que le dijo que se acordaba de su visita anterior y que guardaba el regalo que él le hizo. Poltrona se asombró porque no llevamos nada material. Cuando le preguntó qué era, la niña abrió su manita y llevaba el confeti que él había hecho llover sobre los niños.

Ella había guardado aquellos papeles aparentemente sin valor junto a un recuerdo feliz. Eso es lo permanece en las personas y lo que a nosotros nos ayuda a seguir. Hemos comprobado, además con datos científicos, que el impacto que provocan estas actuaciones perdura y es muy beneficioso. En el caso de hospitales con niños desnutridos, mejora mucho su estado y la rapidez de recuperación. La gente no se queda igual”.

“ayudo a la gente a reírse de sí misma y con los demás ”

“Llegué a la risoterapia a través de un camino que comencé en 2013 formándome en el desarrollo personal y como coach social. También hice cursos de monólogos cómicos, improvisación teatral y clown hasta que en 2016 empecé a investigar sobre la risoterapia. Buceando en internet encontré a Mari Cruz García Rodera, la fundadora de la risoterapia en España y mi maestra. Ahora imparto talleres en residencias, centros de día, asociaciones, empresas, colegios o fiestas, y también hago talleres de senderismo a través de la asociación Andarríe.

Previene y mejora

La risoterapia es una técnica psicoterapéutica que, a través de la risa, busca generar beneficios mentales y emocionales. La risa previene y mejora algunas enfermedades. Si cambias tu rutina de risa, tu sentido del humor, se nota. En los talleres, doy herramientas, que puedes practicar solo. Cada uno tiene su risa y se trata de aprender a sacar la que tienes dentro. Por suerte, la risa, gracias a las neuronas espejo que tenemos, es contagiosa.

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Dejar salir al niño

Al principio, hay gente a la que le cuesta desinhibirse. Hay que conseguirlo jugando, sin presiones y que cada uno lo realice en la medida de sus posibilidades. Cuando dejas la mente libre, sale el niño que llevas dentro. La mayoría llega a la risoterapia por curiosidad. Otros por pasar un rato agradable, soltar tensiones o aprender a reír.

Vienen más mujeres que hombres, pero hay de todas las edades. Cuando trabajo con las personas de la tercera edad es muy emotivo. Muchos me dan las gracias por hacerles reír y unos abrazos que llegan al corazón. También he tenido experiencias muy curiosas con los niños.

En el pueblo burgalés de Huerta de Rey, de donde procede mi familia que, por cierto, tiene un gran sentido del humor, organizó muchos talleres para diversos colectivos. Recuerdo en una ocasión, en la que di allí un taller a unos chavales de entre 8 y 10 años y al acabar, vinieron espontáneamente a abrazarme en masa. Era uno de mis primeros talleres y me motivó a continuar.

Porque no siempre ha sido fácil…

En una ocasión, preparé un taller, alquilé una sala y no vino nadie. Pero en lugar de deprimirme, me hice una risoterapia para mí solo. Y alguna vez, como lo vivo con tanta emoción, me he ido hasta sin cobrar… Sé que hay gente que me tomará por loco. Otros, me dicen que les cuente un chiste y yo no sé contarlos…

Mi labor es ayudar a la gente a que aprenda a reírse de sí misma y con los demás porque la risa es la brisa que calma el alma. Pero cada persona es un mundo, por eso Cristina, Mercedes y Rafael os van a contar su experiencia en los talleres de risoterapia”.
+Info: www.espaciocarlos.com