La investigadora Guadalupe Sabio es un referente femenino en la comunidad científica: “Hay que visibilizar el trabajo de las mujeres para que las niñas vean que pueden ser lo que quieran”.


Mujeres como ella son las que trabajan para que nuestra vida, y la de generaciones venideras, sea mejor. Guadalupe Sabio hace honor a su apellido y es una de las mejores investigadoras de nuestro país.

Desarrolla su labor en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación y del Instituto de Salud Carlos III, y con solo 43 años, tiene un currículum impresionante y un amplio palmares dereconocimientos. Pero para ella, el mejor premio es su trabajo.

“Dirijo a un grupo de investigadores con el fin de entender porqué la obesidad causa diabetes, cáncer de hígado y altera el funcionamiento del corazón. Si llegamos a entenderlo seremos capaces algún día de tratar estas enfermedades e incluso prevenir su aparición.

Responsabilidad propia

Trabajamos con otros grupos de dentro y de fuera de España y tenemos la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones. Es un trabajo apasionante porque tienes la oportunidad de entrenar a las mejores cabezas de tu país, pero a la vez es un reto continuo porque debes estar a la altura”, dice.

Pero el camino que ha recorrido no ha sido fácil, al contrario: “Ha sido duro y se renuncia a mucha: momentos familiares, a estar con tus hijos… Pero a la vez creo que también he tenido la suerte de poder hacer lo que deseaba.

Tener un grupo de investigación era mi gran sueño y además de eso tengo tres niños preciosos que entienden que mamá está siempre muy ocupada pero que también está ahí para ellos”.

Su reconocimiento profesional

Pero, el hecho de ser mujer afecta de alguna manera a su trabajo o a su reconocimiento profesional? Pues hasta hace poco ella pensaba que no, pero… “Cambié de opinión cuando llegué a ser jefa de grupo.

En ese momento te das cuenta que tienes menos capacidad de interactuar con otras mujeres jefas… simplemente porque no hay tantas. También existen muchos sesgos de los que no somos conscientes hasta que los sufres. Pero creo que a la vez eso me ha enseñado a reflexionar y luchar contra ellos. Todo el mundo los tiene y debemos aprender a identificarlos para poder erradicarlos.

Guadalupe reconoce que desde pequeña tuvo claro cuál era su sueño: “Ser científica, aunque realmente no sabía que significaba. Jugaba con mi padre a ver plantas bajo el microscopio, a hacer pequeños experimentos. No sabía lo que era investigar pero ese mundo me fascinaba.

Si ahora viajara al pasado y me encontrara con mi yo niña le diría que no abandone nunca, que lea mucho, que trabaje muchísimo (porque nada te lo regalan), que tenga confianza en sí misma y que aproveche cada oportunidad que se le presente para luchar por su sueño”.

Esfuerzo y tesón

Ahora recoge los frutos de tantos años de estudio y esfuerzo, pero no le gusta que se la considere un referente de nada. “Para mí es una responsabilidad y no me considero merecedora. Siento vértigo. Creo que es importante visibilizar el trabajo de las mujeres para que las niñas vean que pueden ser lo que ellas quieran.

Estamos rodeados de estereotipos que, de manera inconsciente, nos condicionan en nuestro pensamiento y en lo que consideramos normal. Por eso son importantes acciones positivas, como los Premios Mujeres a Seguir (que ganó el año pasado en la categoría de Ciencia), para visibilizar a mujeres referentes de diferentes campos”.

Sin embargo, cuando le preguntamos cómo valora entonces el éxito y el fracaso, sale su vena científica: “Lo tiendo a relativizar. Los científicos estamos un 95% del tiempo fracasando y solo en un 5% somos capaces de conseguir nuestro objetivo. Tendemos a ponernos metas muy altas, pero siempre se necesita un poco de suerte y eso no lo puedes controlar.

Hay que aprender a no frustrarse y ser consciente de que en esta carrera vas a tener muchos sinsabores. Pero a cambio, serás capaz de hacer cosas importantes y poner tu granito de arena, no solo en mejorar la salud de las personas, sino en la formación de la nueva generación de científicos españoles. Ellos serán el futuro y pueden hacer que nuestro efecto se multiplique.