¿A qué me quiero dedicar? Puedes cambiar de rumbo, hay dos opciones: o seguir trabajando en algo vinculado a tu sector o dedicarnos a algo distinto.


Yolanda Aguilar

Una periodista que ahora es diseñadora de bolsos; “Estaba un poco harta de hacer cosas para otros que revirtieran en el mundo de la empresa. He ganado satisfacción y alegría por mi trabajo”.

Quince días antes de cumplir los 50 años me despidieron. Llevaba 17 años trabajando en Vocento, empresa donde fui directora de tres publicaciones. Tenía preparada una superfiesta de cumpleaños y seguí adelante porque iba a ser la inaguración de una nueva etapa. Llevaba cerca de 30 años trabajando como periodista y me apetecía hacer algo diferente.

Bendito Bolso

Decidí que quería colaborar más activamente con APRAMP, que lucha contra la explotación sexual y tráfico de personas. Siempre había fantaseado con la posibilidad de hacer bolsos y se me ocurrió formar una empresa donde las chicas del taller de esta asociación fueran las que los confeccionaran.

Así, con tres amigas, África Silvelo, Amanda Zoca y la periodista Carme Chaparro, creamos Bendito Bolso, una empresa socialmente responsable en la que trabajamos con telas de algodón orgánico y estampados no contaminantes.

Dos años después, el balance no puede ser mejor. Con el cambio, he ganado satisfacción y alegría por mi trabajo. El periodismo es bonito, pero estaba un poco harta de pensar y hacer cosas para otros que revirtieran en el mundo de la empresa. Puedo dar rienda suelta a mi creatividad y tengo la satisfacción de que lo que hago trasciende.

Recibo mucho más de lo que doy. Ver a esas mujeres forjándose un nuevo futuro es maravilloso y soy muy feliz. Queremos que Benditobolso.com cree mucho flujo de trabajo para que ellas puedan formar una cooperativa dentro de APRAMP. De mi etapa anterior, no echo nada de menos, nunca di importancia a ese supuesto estatus.

¿Qué es APRAMP?

La Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida ayuda a este colectivo proporcionando asesoramiento, centros de acogida y formación para que recuperen su libertad y derechos (Apramp.org).

María Gómez

Pasó de ejecutiva a regentar una casa rural: “El infarto me salvó la vida. Ganaba mucho dinero, pero ¿de qué me servía? Ahora soy otra mujer para la que cada día es una bella aventura”

Aunque suene extraño decirlo, el infarto me salvó la vida. Me hizo darme cuenta de que no podía seguir así. Es cierto que ganaba mucho dinero, porque tenía un cargo directivo en un banco importante de nuestro país, pero ¿de qué me servía? A mis 42 años, me estaba perdiendo la infancia de mis dos hijos, a los que apenas veía, y mi matrimonio se estaba viniendo abajo.

De Madrid a Asturias

Por eso siempre digo que el 8 de junio de 2015 fue el primer día de mi nueva vida. Empecé a tener un dolor muy fuerte en la boca del estómago que al principio, confundí con un ataque de ansiedad, pero como no se me pasaba fui a urgencias. Era un infarto. Durante mi convalecencia en el hospital, cogí papel y boli, y comparé cómo era mi vida y cómo deseaba que fuera.

Lo vi clarísimo… Cuando me dieron el alta, pedí una excedencia en el trabajo. Reuní a los míos y les propuse dejar Madrid y marcharnos a vivir a un pueblecito de Asturias, de donde proviene mi familia materna, con la intención de montar una casa rural. Para mí sorpresa, no solo aceptaron sino que lo hicieron encantados.

Los niños comenzaron ese curso allí y mi marido, que es escultor, trasladó su estudio. ¿El balance? No puede ser más positivo. Levantarse cada mañana entre montañas no tiene precio. Ahora soy otra mujer para la que cada día es una bella aventura.

Veline Ong

Dejó su país, China, para ser empresaria en España: “Estoy muy contenta de lo que he conseguido en un mundo tan machista como el de los negocios. No me pongo límites laborales”

Salí de China a los 12 años, cuando falleció mi madre. Quería realizar su sueño, conocer mundo y me fui a Singapur, algo que ella siempre quiso hacer y no pudo porque falleció en un accidente de coche. Me marché con un grupo de estudiantes mayores que yo y empecé a estudiar y a trabajar dando clases particulares de chino a niños. Era buena estudiante por lo que logré una beca y me fui a Nueva York a estudiar Marketing.

Rumbo a España

Allí me di cuenta de que mucha gente hablaba español y pensé que sería bueno para mí aprender este idioma, por lo que me vine a estudiar a España. Nueve meses más tarde ya lo hablaba y me puse a trabajar en el campo de la importación/exportación: luces led, cigarrillos eléctricos, moda, placas solares…

Más adelante me introduje en la alimentación, exportando a China aceite, vino, cerdo ibérico… Ha sido difícil abrir mercado, pero lo he logrado a base de esfuerzo y trabajo. A veces no duermo más de 3 y 4 horas, pero estoy contenta de lo que he conseguido en un mundo tan machista como el de los negocios.

Ahora estoy también trabajando con empresarios que quieren invertir en España en el ámbito inmobiliario. No echo de menos China porque viajo unas 4 veces cada año. Allí sigo teniendo familia. Y en España, vivo con mi hija, fruto de una relación anterior. A mis 38 años, no me pongo límites laborales.

Lo cierto es que la nueva generación asiática está muy preparada.Tengo varios amigos en China más jóvenes que yo a los que les va también muy bien. Allí hay un enorme mercado del lujo.

¿Estás contenta con la vida que llevas?

1- Lo positivo y lo negativo. Escribe lo que te gusta de tu vida y lo que no.

2- Tu vida ideal. Anota cómo te gustaría que fuera tu vida en el futuro.

3- Piensa el cambio. ¿Qué puedes hacer para cambiar de vida? Nunca es tarde.