Un informe de un equipo de investigadores ha determinado que el cambio climático
provocado por el hombre se halla entre las principales causas de los incendios que
devastaron recientemente el sudeste de Australia.


Una ola de calor prolongada que sacudió el país fue el principal causante que aumentó el
riesgo de incendios. El estudio también relacionó esta ola de calor extrema con el cambio
climático. Según los datos recabados, una ola de calor tan intensa en la región es 10 veces
más probable que se produzca ahora que en 1900.

El dipolo del Océano Índico
Los investigadores señalaron que las simulaciones climáticas tienden a subestimar la
gravedad de estas olas de calor. Un hecho que sugiere que el cambio climático puede ser
responsable de un riesgo de incendio mucho más alto en la región.

Las simulaciones climáticas muestran que la probabilidad de un incendio durante la
temporada 2019-2020 aumentó en al menos un 30% con respecto al riesgo de incendios
en 1910. Esto se debe sobre todo al aumento del calor extremo. El estudio no pudo
determinar el impacto del cambio climático en condiciones de extrema sequía.

Los investigadores han sugerido que un patrón climático atmosférico-oceánico similar a el
Niño, conocido como el dipolo del Océano Índico, podría haber desempeñado un papel
importante al aumentar las condiciones secas de la zona. El calentamiento global puede
provocar que la aparición de este patrón sea mucho más común. Los expertos temen que
pueda repetirse en los próximos años.

El año más caluroso y más seco en Australia
El 2019 fue el año más caluroso y más seco de Australia desde que se tienen registros
en el país. Un grupo de expertos con sede en Canberra publicó recientemente un informe
en el que se aseguraba que los veranos australianos durante los años 1999 a 2018 duraron
más en promedio que los veranos de hace 50 años.

Las observaciones de la temperatura en Australia en 1910 muestran que las temperaturas
medias en la región han aumentado dos grados centígrados.

La semana pasada, la zona del sudeste de Australia fue declarada libre de incendios
forestales por primera vez después de 240 días. Los incendios han calcinado unos 11 millones de hectáreas, acabando con la vida de al menos 34 personas y destruyendo unos
6.000 edificios y construcciones desde el pasado mes de julio.